Cambios en la ciudadania italiana

La nueva ley de ciudadanía italiana: el post que no quería escribir

Durante semanas evité escribir este artículo. Desde que se aprobó la nueva ley de ciudadanía italiana en mayo de 2025, mantuve la esperanza de que fuera revocada por inconstitucionalidad, que se suavizaran los requisitos de residencia para los descendientes o que, al menos, surgiera alguna interpretación más favorable para los bisnietos y tataranietos. Nada de eso pasó… aún.
No quería tener que confirmar que lo que empezó como un decreto (el famoso Decreto Tajani) se convirtió en una ley que restringe derechos.
Pero como ya les había hablado del decreto en su momento, ahora me toca cerrar el círculo y explicar cómo quedó todo tras la votación parlamentaria y la entrada en vigor.


¿Qué ley es y desde cuándo está vigente?

La nueva Ley n.º 65, aprobada el 15 de mayo de 2025, fue publicada en la Gazzetta Ufficiale el 17/05/2025 y entró en vigor el 1 de junio de 2025.
Esta ley surge del controvertido Decreto Tajani, promovido por el Ministro de Asuntos Exteriores Antonio Tajani. Su objetivo declarado fue «ordenar» el reconocimiento de la ciudadanía por descendencia y reducir la carga sobre consulados y municipios italianos. Pero el efecto real es el endurecimiento del acceso a la ciudadanía iure sanguinis, sobre todo para los descendientes de tercera generación en adelante.

¿Qué establece la nueva ley?

Ciudadanía automática solo hasta nietos

Desde el 1 de junio de 2025, solo podrán solicitar la ciudadanía italiana iure sanguinis los hijos y nietos de italianos nacidos en Italia.
Los bisnietos y siguientes generaciones quedan excluidos, salvo excepciones puntuales:

  • Si iniciaron el trámite antes del 28/03/2025, en un consulado o en Italia.
  • Si residían legalmente en Italia antes del 1/6/2025 e iniciaron el trámite antes de esa fecha.
  • Si uno de sus padres o abuelos ya adquirió la ciudadanía antes de esa fecha, se puede heredar.

Hijos menores: aún pueden ser incluidos

Quienes adquieran la ciudadanía italiana todavía pueden incluir a sus hijos menores de edad automáticamente.

  • Pueden adquirir la ciudadanía si uno de los padres es ciudadano “por nacimiento”.
  • Deben residir en Italia al menos dos años, tras la una declaración de voluntad que deberá efectuar el padre/madre
  • Tienen plazo hasta el 31 de mayo de 2026 si eran menores al 24 de mayo de 2025 .

🔔 Si los hijos cumplen 18 años antes de la conclusión del trámite, pierden ese beneficio y deben iniciar su proceso de forma individual.

¿Qué pasa con los oriundos desde bisnietos en adelante?

Los descendientes nacidos en países como Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos etc, que hasta ahora accedían a la ciudadanía si tenían un antepasado italiano sin límite generacional como habiamos visto en Ciudadanía italiana por descendencia, ¿la más fácil?¿Quienes y cómo pueden solicitarla?, ya no podrán hacerlo.

En cambio, la ley contempla una «vía cultural y de integración» que contempla nuevas posibilidades de residencia en Italia, sin embargo, esto no es iure sanguinis, sino un proceso voluntario y discrecional del Estado italiano.

A. Visa de trabajo en relación de dependencia:

  • No se aplicará el cupo de Flussi (1) a los descendientes de ciertos países con fuerte inmigración italiana (lista pendiente de publicación).
  • Se requiere contrato laboral en relación de dependencia desde el país de origen (por ahora).
  • No se aclara aún si habrá alternativas como trabajo remoto, emprendimientos sin cupo o rentas pasivas.

(1) Cupo anual para trabajadores extranjeros.

B. Visa de estudios (¡y buena noticia!)

  • Se podrá reconvertir en visa de trabajo si encontrás empleo luego de los estudios.
  • Es una de las vías más viables para instalarse legalmente como oriundo.

C. Ciudadanía por naturalización

  • Descendientes hasta el segundo grado (hijos y nietos) que no tengan ciudadanía pero residan en Italia durante 2 años legalmente podrán solicitar la ciudadanía por naturalización.
  • Deben demostrar vínculos culturales, lingüísticos y familiares con Italia.
  • A partir de bisnietos, la residencia requerida sigue siendo de 10 años Sin embargo, hay un referéndum planeado (pospuesto para el 8-9 de junio de 2025) que podría reducir ese plazo a 5 años.

🗂️ CUADRO RESUMEN: ciudadanía y residencia según el nuevo marco

¿Es posible una revisión judicial?

Si, por los siguientes motivos:

  1. Violación del principio de igualdad: La ley discrimina a descendientes más lejanos (bisnietos, tataranietos), cuando el principio de iure sanguinis no tiene límite generacional según la tradición jurídica italiana.
  2. Retroactividad encubierta: Algunas asociaciones argumentan que la ley aplica retroactivamente al eliminar derechos adquiridos, afectando a quienes ya estaban en proceso.
  3. La falta de proporcionalidad en los requisitos.

Adicionalmente se barajan las siguientes posibilidades:

  1. Recurso ante la Corte Constitucional italiana: Asociaciones de italianos en el extranjero, juristas y parlamentarios opositores podrían presentar un recurso de inconstitucionalidad, lo que abriría la puerta a una posible suspensión o modificación de la ley.
  2. Juicios individuales al Estado italiano: También se están preparando acciones judiciales por inconstitucionalidad en nombre de descendientes que ven vulnerado su derecho al reconocimiento de ciudadanía.

Conclusión

No es el artículo que quería escribir, pero es el que toca. Esta ley representa un golpe duro para millones de personas que mantienen sus raíces italianas. Aunque el camino hoy se haya complicado, la historia nos demuestra que las leyes pueden cambiar, ser reinterpretadas o incluso declaradas inválidas.
Si ya estás en trámite, seguí adelante. Si pensás iniciar uno, asesorate bien. Y si no calificás bajo esta ley, explorá opciones de residencia, estudios o naturalización. Mientras tanto, asociaciones y abogados están luchando para defender los derechos de la comunidad.
Esto recién empieza. La ciudadanía italiana por derecho de sangre está en juego, y aún no se ha dicho la última palabra.

La ciudadanía italiana por sangre es mucho más que un trámite.
Es historia, identidad y pertenencia.
Y por eso vale la pena defenderla.

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