Búsqueda de acta de nacimiento española con documentos antiguos y lupa, con paisaje de Galicia al fondo

Cómo encontré el acta de mi bisabuelo español sin datos (paso a paso real)

En este post te cuento cómo logré encontrar actas españolas sin datos, a partir de una búsqueda que comenzó prácticamente desde cero.

Un punto de partida con muy poca información

De mi bisabuelo materno prácticamente no sabía nada. No lo conocí, mi mamá tampoco, y cuando empecé la búsqueda ya no quedaba nadie de esa línea familiar que pudiera aportar datos. Lo único que había escuchado era que era español, probablemente gallego, y que había tenido un almacén.

Con la Ley de Memoria Democrática —como conté en otro post— decidí investigar en serio. Y así empezó una búsqueda desde cero.

Mi búsqueda en Argentina

Acta de nacimiento de mi abuela

Siguiendo lo que explico en el post sobre cómo conseguir actas sin datos, empecé por el documento más cercano: pedí el acta de nacimiento de mi mamá, y con esos datos solicité la de mi abuela (como cuento en el artículo sobre cómo pedir partidas en CABA).

Ahí apareció lo primero importante:

  • Nombre completo de mi bisabuelo
  • Nacionalidad española
  • Edad

Con eso ya tenía un punto de partida bastante sólido, su fecha de nacimiento podría haber sido alrededor del año 1890.

Acta de matrimonio de mis bisabuelos

El siguiente paso fue clave. Pedí el acta de matrimonio, estimando algunos años antes del nacimiento de mi abuela, porque este tipo de documento suele aportar más información que otros.

Y efectivamente:

  • Confirmó que era de Ourense (Galicia)
  • Aparecieron los nombres de sus padres

El problema era que Ourense podía ser ciudad o provincia, así que todavía faltaba precisión.

Búsqueda en actas religiosas

Intenté encontrar el matrimonio por iglesia, porque muchas veces tiene datos más detallados.

Con los domicilios que figuraban en el acta civil, pedí en parroquias de la zona donde vivían (Comuna 1 de CABA), pero no encontré nada. Probablemente parte de esos registros se haya perdido en la quema de iglesias de mediados del siglo XX.

Acta de defunción y aparición de nuevos familiares

Después intenté conseguir su partida de defunción, pero no aparecía.

Entonces probé con la de su esposa, mi bisabuela. Ahí sí hubo resultado, y además fue clave:

  • Figuraba como viuda
  • Aparecía el domicilio

Con esos datos pude acotar la búsqueda —limitándola a una fecha anterior al fallecimiento de mi bisabuela y sumando el domicilio— y finalmente apareció la defunción de mi bisabuelo.

Ese documento no tenía la fecha exacta de nacimiento, pero sí dio otra pista fundamental: mencionaba que había sido reconocido por uno de sus hijos, al igual que en el acta de defunción de su esposa. Fue ahí cuando descubrí que había más hijos de los que yo conocía.

Dateas: reconstruyendo la familia

Como no tenía datos claros de esos otros hijos, pedí un informe online en Dateas, que me permitió identificarlos mejor.

A partir de ahí conseguí sus actas y las revisé buscando más información sobre mi bisabuelo. No apareció el lugar exacto de nacimiento, pero sí algo importante: las edades variaban bastante según el documento.

En una de ellas, correspondiente al nacimiento de uno de sus hijos, declaraba una edad mayor a la habitual. Eso me hizo dudar del rango 1889–1891 y considerar que también podía haber nacido entre 1884 y 1885.

RENAPER, CEMLA y archivos sucesorios

También probé otras vías.

Consulté el RENAPER, a partir del acta de defunción de mi bisabuelo —ya que ese organismo exige ese documento para brindar información—, pero no obtuve resultados.

Busqué en el CEMLA (Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos), donde aparecían varias personas con el mismo nombre que habían ingresado al país, aunque sin poder confirmar cuál era él.

Además, revisé posibles archivos sucesorios —como explico en otro post—, pero tampoco encontré ningún expediente a su nombre.

En ese punto tenía bastante información, pero todavía no lo suficiente para encontrar el acta.

Mi búsqueda en España

Pedidos a registros civiles de Ourense

Con los datos reunidos, empecé a pedir partidas a España (como explico en el post sobre la Sede Electrónica).

Mi rango de búsqueda siempre fue:
👉 1884 a 1891

Escribí uno por uno a cada registro civil de Ourense, (eligiéndolos desde el menú desplegable de la página por orden alfabético para no omitir ninguno)

El problema fue que muchos registros:

  • No buscaban rangos amplios (lo solucioné haciendo varios pedidos por rangos de años más cortos)
  • Tardaban meses en responder
  • O directamente no contestaban

Después de dos años, todavía había varios registros sin respuesta.

Intento por vía eclesiástica

También probé solicitarla por correo electrónico al Archivo Diocesano de Ourense.

Me pidieron la parroquia exacta (había cientos), así que intenté aproximarme con investigación previa, en la prensa histórica de la Biblioteca Galiciana, como cuento en otro post, pero no tuve resultados.

El viaje a Galicia y la reconstrucción clave

Llegado ese punto, y ante la imposibilidad de avanzar más desde Argentina, decidí viajar a España para continuar la búsqueda en persona, tal como cuento en este post donde explico mi plan de acción.

Cuando llegué al Archivo Diocesano de Ourense, cambié la forma de buscar. En lugar de enfocarme solo en mi bisabuelo, empecé también a buscar posibles hermanos.

Así fue como apareció el primer hallazgo importante: encontré a una hermana mayor, bautizada en 1882 en la parroquia de Banga, (Comarca de O Carbaliño)

Hasta ese momento, yo creía que mi bisabuelo había nacido alrededor de 1890, así que seguí revisando los años siguientes en ese mismo libro de bautismos. Pero no aparecía ni él ni ningún otro hermano. Eso me llamó la atención, porque en esa época lo habitual era que las familias tuvieran varios hijos.

Ahí fue cuando el archivista me sugirió cambiar de enfoque: revisar el libro de matrimonios de la misma parroquia (Banga).

El matrimonio que cambió todo

En ese libro encontré el casamiento de mis tatarabuelos.

Ese documento fue clave porque decía:

  • Que ella era de Banga
  • Que él era de Santiago de Corneda

Entonces surgió una hipótesis lógica: tal vez la familia se había mudado después del matrimonio.

Le pregunté al archivista por el libro de bautismos de Santiago de Corneda, pero me explicó que ese pueblo pertenece a la parroquia de Moldes, y que ese libro no estaba en el archivo. Me pasó el contacto del sacerdote, quien luego me confirmó que el libro de bautismos estaba extraviado.

La pista clave: la defunción de mi tatarabuela

Con esa información, decidí buscar por otro lado: las defunciones.

Al día siguiente pedí el libro de defunciones de la parroquia de Moldes para ver si encontraba algún miembro de la familia y confirmar la hipótesis de la mudanza.

Y ahí apareció la clave de todo.

Encontré la partida de defunción de mi tatarabuela, donde constaba que:

  • Era natural de Banga
  • Había fallecido en Paradela, una aldea de la parroquia de Moldes

Con eso todo cerró:
👉 La familia se había mudado de Banga a Paradela (Moldes)
👉 Por eso no aparecían más hijos en Banga
👉 Y como el libro de bautismos de Moldes estaba perdido, tampoco podían aparecer ahí

Ese fue el punto en el que finalmente entendí qué había pasado con el registro de mi bisabuelo.

De Moldes a Boborás: el dato que faltaba

Una vez que confirmé que la familia se había mudado por la zona de la parroquia de Moldes, apareció otra pieza clave. Fue el archivista, Pablo, quien me explicó cómo se organizaban esos territorios y me señaló algo que hasta ese momento yo no tenía claro: Moldes correspondía al Registro Civil de Boborás.

Ese dato no era menor. Porque Boborás ya formaba parte de mi búsqueda desde hacía tiempo… y también de mis frustraciones.

Había sido uno de los registros civiles a los que les había escrito en reiteradas ocasiones durante más de dos años, sin obtener respuesta. Cuando viajé a España, intenté ir personalmente, pero no pude porque la persona encargada estaba de vacaciones.

Boborás, la suerte y el final de la búsqueda

Más tarde logré contactar a lapersoa encargada de buscar actas en el registro civil de Boborás por teléfono desde Galicia, y me dijo que iba a realizar la búsqueda, pero mientras yo estuve allí no recibí ninguna respuesta.

Recién cuando ya había vuelto a Buenos Aires llegó el primer correo: me informaban que no habían encontrado la partida en el rango solicitado.

En ese momento parecía otro intento fallido más. Pero con toda la reconstrucción que había hecho en Galicia —entendiendo la mudanza a Moldes y la pérdida del libro de bautismos— no me convencía ese “no” .

Así que volví a revisar los mails con calma y me di cuenta de algo: en ese pedido había acotado la búsqueda a 1889–1891, cuando en realidad, por las contradicciones en los documentos, nunca había descartado 1884 o 1885.

Volví entonces a escribir a Boborás, esta vez pidiendo expresamente la partida en ese rango.


Y esta vez sí: a los pocos días, apareció.


Mi bisabuelo había nacido en 1884. Durante años había declarado edades que lo hacían nacer en 1890 o 1891, según el documento y según el momento. Por eso todo parecía desfasado. En definitiva, yo no estaba tan errada: la franja que venía manejando desde el comienzo era razonable, y si el Registro Civil de Boborás hubiese respondido antes —o hubiese respondido completo desde el inicio— probablemente ni siquiera habría sido necesario viajar para resolver el caso.

Pero, al mismo tiempo, sin el viaje a Galicia quizás no habría entendido nunca del todo la historia familiar detrás del documento. Y además, no tendría hoy todo ese material y esa experiencia para contar en el blog.

Conclusión

En este tipo de búsquedas, no alcanza con una sola partida. Muchas veces la clave está en los datos indirectos: hermanos, padres, domicilios o incluso en documentos que en principio parecen secundarios.

También es fundamental cruzar información y no confiar ciegamente en las edades declaradas.

Y, como me pasó con el Registro Civil de Boborás, hay un factor que no depende de uno: los tiempos de respuesta. En mi caso, si ese registro hubiese contestado antes, probablemente el proceso habría sido mucho más corto.

Pero justamente por eso, insistir y revisar cada dato una y otra vez termina marcando la diferencia.

Si estás en esta situación y no sabés por dónde seguir, podés escribirme y veo tu caso.

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