Ryanair tiene bastante mala fama. Si uno lee opiniones en internet, parece que volar con esta aerolínea es casi una experiencia traumática: asientos incómodos, cargos inesperados y reglas estrictas con el equipaje.
Sin embargo, también es una de las aerolíneas más utilizadas en Europa, principalmente por sus precios bajos. Después de unos días increíbles en Santorini decidimos tomar un vuelo nocturno de Ryanair rumbo a Roma, intentando gastar lo menos posible.
El equipaje en Ryanair: cómo hicimos para que el vuelo siguiera siendo low cost
Uno de los principales cambios después de la pandemia fue la política de equipaje. Lo que antes era equipaje de mano gratuito ahora se paga, y ahí es donde el precio final del vuelo empieza a subir.
Con las aerolíneas low cost conviene prestar bastante atención a los adicionales, porque pueden terminar costando lo mismo o incluso más que el pasaje en sí. Por eso, como éramos tres y estábamos tratando de gastar lo menos posible, pensamos bien cómo manejar el tema del equipaje.
Nuestra estrategia fue simple: cada una llevó una pieza de equipaje pequeña que cumpliera con las medidas permitidas para colocar debajo del asiento, y entre las tres pagamos una valija despachada de 20 kg para compartir. Como era el comienzo del viaje y todavía no habíamos hecho compras, nos resultó más que suficiente.
Durante la compra del pasaje, Ryanair ofrece distintas opciones de equipaje y servicios adicionales que se pueden ir sumando al precio final.

El gran “cuco” de Ryanair es el famoso medidor de equipaje de mano que suele estar en la puerta de embarque. Si tu mochila o bolso no entra en ese molde metálico, tenés que pagar un cargo bastante alto en el momento.

Yo estaba bastante tranquila porque me había comprado una mochila pensada justamente para viajar con las medidas permitidas por Ryanair, ya que es una de las aerolíneas más estrictas con el tamaño del equipaje. Además de este vuelo también iba a viajar con Volotea y EasyJet, pero preferí asegurarme con la más exigente.
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Mis compañeras, en cambio, llevaban mochilas comunes de tamaño mediano, así que tenía cierto miedo de que les hicieran medir el equipaje.
Para mi sorpresa, no estaba el famoso medidor. No sé si fue por el horario —ya era casi medianoche— o por algún otro motivo, pero nadie revisó el tamaño de las mochilas.
Los asientos: el precio de no pagar selección
Como no pagamos la selección de asientos, Ryanair se encargó de separarnos bien dentro del avión.
Siempre me dio la sensación de que esto es bastante intencional, porque en otras aerolíneas en las que tampoco pagamos selección muchas veces nos asignaron asientos juntos automáticamente. En este caso no fue así.
A mí, por ejemplo, me tocó el asiento del medio. Curiosamente, cuando después volví a simular la compra en la página de Ryanair, vi que existe una opción para evitar ese asiento pagando un extra.

Cómo son los asientos al volar con Ryanair
Otra de las críticas más frecuentes a esta aerolínea es la incomodidad de los asientos y el espacio para las piernas.
La verdad es que no me pareció tan terrible. Yo iba con la idea de que iba a viajar prácticamente doblada, pero no fue así. El espacio me resultó similar al de cualquier vuelo corto dentro de Europa.
No es un asiento especialmente cómodo ni espacioso, pero tampoco algo dramático para un vuelo de poco más de una hora.
Comida y bebidas a bordo
Como es habitual en las aerolíneas low cost, la comida y las bebidas no están incluidas en el precio del pasaje, pero se pueden comprar durante el vuelo.
Nosotras habíamos cenado antes de ir al aeropuerto y, por las dudas, llevamos unas galletitas. Aun así, en pleno vuelo me tenté y decidí pedir un café.
Me trajeron un vaso bastante grande, de aproximadamente medio litro, por 5 euros. El café estaba bueno, pero tenía un pequeño problema: estaba exageradamente caliente. Me quemé el paladar y tardé casi una semana en que se me pasara, así que si piden café… mejor tener cuidado.
Puntualidad y vuelo
En cuanto al vuelo en sí, salió y llegó puntual, algo que siempre se agradece cuando uno tiene conexiones o un itinerario ajustado.
Además, el vuelo fue muy tranquilo y no se sintieron turbulencias durante el trayecto
Consejos si vas a volar con Ryanair
Después de esta experiencia, hay algunos detalles que conviene tener en cuenta si estás pensando en volar con Ryanair:
- Hacé el check-in online antes de ir al aeropuerto. Si llegás sin hacerlo, la aerolínea puede cobrar una tarifa bastante alta para emitir la tarjeta de embarque en el mostrador.
- Revisá bien las medidas del equipaje gratuito, porque si tu mochila o bolso no entra en el medidor vas a tener que pagar un cargo en el momento.
- Si viajás con otras personas y no pagan selección de asiento, es bastante probable que el sistema los separe dentro del avión.
- Si querés comer o tomar algo durante el vuelo, todo se paga a bordo, así que también podés llevar algo comprado antes.
Entonces… ¿es tan terrible volar con Ryanair?
Después de haber leído tantas críticas, yo esperaba que volar con Ryanair fuera una experiencia bastante incómoda. Sin embargo, la realidad fue mucho más simple: un vuelo corto, puntual y sin mayores problemas.
Como en todas las aerolíneas low cost, la clave está en conocer bien las reglas, sobre todo con el equipaje y los extras. Muchas veces los adicionales pueden terminar costando lo mismo o incluso más que el pasaje, así que conviene prestar atención a esos detalles antes de comprar.
En nuestro caso, organizándonos con el equipaje y evitando pagar extras innecesarios, el vuelo terminó siendo exactamente lo que buscábamos: una forma económica y bastante práctica de movernos entre destinos en Europa.
¿Y ustedes? ¿Volaron alguna vez con Ryanair? ¿Cómo fue su experiencia?.




