Mochila de compresión abierta sobre una cama con ropa doblada, cuaderno, notebook y artículos de viaje, lista para un vuelo low cost.

¿Sirven realmente las mochilas virales de compresión?

Mi experiencia viajando liviana por Europa

Viajar liviana siempre fue mi meta, pero esta vez se volvió una necesidad.
Para mi último viaje a Europa —el mismo que conté en mi experiencia volando con Royal Air Maroc— decidí hacerlo con solo una mochila de compresión.

La elección no fue casual. A los pocos días de llegar a España tenía que tomar un vuelo low cost desde Bilbao a Santiago de Compostela, y no quería pagar equipaje adicional.
Además, como hacemos muchos argentinos, planeaba comprar algo de ropa y regalitos en España y traerlos en una valija que compraría para el regreso.
Así que me propuse viajar con el menor equipaje posible. Llevé lo justo para una semana, que era cuando debía volver a tomar otro vuelo.

El contexto de mi viaje

Este no era un viaje de vacaciones elegantes ni de aventura deportiva. Fue un recorrido mixto: trámites administrativos relacionados con la búsqueda de actas en España (como conté en este post sobre mis trámites de ciudadanía), algo de turismo a pie, días de playa y salidas sencillas a comer afuera.

La mayor parte de mi estadía fue en Galicia, una región conocida por su clima cambiante y sus lluvias frecuentes. Por eso también incluí un paraguas plegable en el equipaje.

Como salí desde Argentina en pleno invierno, llevé puesto un jean largo, una remera, zapatillas y un buzo. Eso me permitió ahorrar espacio en la mochila y viajar más abrigada durante el trayecto.
Por suerte ese día no hacía tanto frío, así que decidí no llevar campera, ya que en el verano europeo no me iba a hacer falta. Si el clima hubiese sido más fresco, la habría llevado puesta también para no ocupar lugar.

Qué llevé en mi mochila

En la parte principal de la mochila —la que se comprime al vacío— guardé toda la ropa.
Llevé ocho partes de arriba y siete partes de abajo, distribuidas así:

Para salir

  • Parte superior: dos camisas oversize de manga larga (sirven para la calle y también para la playa encima del traje de baño), dos remerones más de vestir de manga corta y dos musculosas.
  • Parte inferior: bermudas y shorts de jean, porque son un clásico y, como una nunca sabe la moda del lugar, ¡el jean no falla! Elegí una bermuda más larga con brillitos, un short intermedio y otro más corto y desflecado, además de un short pinzado de lino.

Para dormir o estar cómoda

  • Dos remeras, dos calzas cortas y una calza larga.

Otros

  • Dos trajes de baño, ropa interior y medias para varios días.

Elegí colores neutros y combinables entre sí, para poder armar varios outfits distintos.
Guardé un par de sandalias bajitas, unas ojotas y el paraguas en los bolsillos laterales internos.

En los compartimientos frontales puse mi set de skincare, champús y cremas en envases de menos de 100 ml, el maquillaje básico y un pequeño botiquín con medicamentos “por si las moscas”.
En otros bolsillos guardé el cargador del celular, el de la notebook, un adaptador de enchufe, un mouse, un abrelatas, biromes y cubiertos descartables.
En el compartimento acolchado de la notebook puse fotocopias de mis actas, el seguro de viaje y las reservas, todo en carpetas transparentes.

Sorprendentemente, entró todo y pude mantenerlo ordenado durante todo el viaje.
Llevé puesta una riñonera y un bolso de mano tipo shopper, medio vacío, que me sirvió para la playa o para guardar mi abrigo en el aeropuerto.

La mochila viral que usé

La mochila que me acompañó durante el primer tramo de mi viaje fue un modelo impermeable con compartimento principal de compresión, que permite reducir el volumen interno hasta un 40 %. Tiene espacio acolchado para notebook, bolsillos laterales y frontales, y un tejido resistente al agua.
Además, las correas son anchas y cómodas, y el diseño se adapta perfectamente a las medidas permitidas en cabina de aerolíneas low cost como Ryanair, en mi caso fui con Vueling.

Si te interesa una mochila de compresión similar a la que usé, te dejo el enlace a Mercado Libre 👇

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Conclusión: ¿valen la pena las mochilas virales?

En mi experiencia, sí.
Viajando en verano y con un itinerario simple, la mochila de compresión fue más que suficiente: me dio libertad para moverme sin depender del equipaje despachado, no tuve que pagar extras en vuelos low cost y mantuve todo a mano durante los traslados.

Por su capacidad y practicidad, diría que sirve perfectamente para una semana de viaje en verano, o entre tres y cuatro días en invierno, cuando se necesita más abrigo.

Menos peso, menos filas y más libertad.

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