Santorini-Grecia-

Santorini, Grecia: ¿vale la pena viajar? ¿Es tan cara como dicen?

Santorini es una de las islas más famosas de Grecia y probablemente uno de los lugares más fotografiados del mundo, con sus casas blancas colgadas sobre el mar Egeo.

Pero antes de ir también había escuchado varios comentarios: que está demasiado llena de turistas, que es cara, que hay otras islas griegas mucho mejores.

Nosotras pasamos cuatro días en Santorini, a principios de octubre, cuando ya empieza a bajar la temporada alta. Esto nos permitió encontrar precios más razonables y recorrer la isla sin las multitudes del verano, aunque aun así había bastante gente.

Esta fue nuestra experiencia.

Cómo llegamos a Santorini

Viajamos en avión desde el aeropuerto de Venecia a las 20 hs, llegando a Santorini a las 23 hs. El vuelo lo hicimos con Ryanair, una aerolínea low cost muy utilizada en Europa. Si están pensando en viajar con esta compañía y quieren saber cómo funciona el tema del equipaje y los asientos, les dejo este post donde lo explico en detalle.

Desde allí, tomamos un taxi hasta nuestro alojamiento en la zona de Karterados, que queda muy cerca de Fira, la capital de Santorini.

Dónde alojarse en Santorini (nuestra experiencia)

Como siempre, hice la reserva a través de Booking. Pagamos solo 45 euros la noche, un precio bastante bajo para Santorini teniendo en cuenta la fama de destino caro que tiene. Si quieren ver opciones de alojamiento en la isla, pueden hacerlo acá.

Elegí una habitación triple con baño privado, aire acondicionado —algo fundamental en Grecia— y una pava eléctrica que siempre viene bien para prepararse un té o café. Además tenía un lindo balcón que daba a un campanario, lo que le daba un toque muy especial al lugar.

Nos alojamos en el barrio de Karterados, un lugar tranquilo y menos turístico, con las típicas casitas blancas y calles empedradas.

Desde ahí, se puede llegar fácilmente a Fira a pie en unos 15 minutos o en transporte público, que pasa con mucha frecuencia.

Karterados es un barrio tranquilo, con restaurantes locales y pequeños mercados. Además, los alojamientos suelen ser bastante más accesibles que en otras zonas de la isla, por eso lo elegimos como base.

Fira

Es la capital de la isla, un bullicioso centro lleno de vida. Sus calles empedradas están repletas de boutiques, galerías de arte y restaurantes que ofrecen deliciosa gastronomía local.

Desde los miradores, se pueden disfrutar vistas espectaculares de la caldera y el mar Egeo.

De noche es un placer pasear por las calles adoquinadas, iluminadas por luces brillantes.

A menudo hay artistas callejeros que le dan un toque especial al lugar. Los bares y lounges ofrecen una buena selección de cócteles y música en vivo, creando un ambiente animado para disfrutar de la noche.

También hay discotecas donde la música suena hasta altas horas.

Además, Fira es un excelente punto de partida para explorar la isla, con conexiones de autobús a otros destinos, en la terminal que está en el centro.

Puerto Viejo, Ammoudi.

Un día, mientras paseábamos por el centro de Fira, preguntamos dónde quedaba el puerto viejo. Nos indicaron que estaba en la parte baja de la ciudad y dónde comenzaba la escalera para bajar.

¡Empezamos a bajar los escalones de piedra pensando que llegaríamos enseguida, pero no! Esa escalera parecía interminable; en realidad tiene aproximadamente 580 escalones.

Este camino es muy pintoresco puede ser un poco exigente para algunos (¡yo incluida!) y además, es bastante resbaladizo.

Para quienes prefieren evitar la caminata, hay un teleférico disponible o la opción de descender en burro, que estaban atados en distintos puntos de la bajada, esperando a los clientes.

A nosotras, no nos gustó mucho esta última idea, así que terminamos el descenso a pie.

Finalmente, llegamos al Puerto Viejo de Santorini, conocido como Ammoudi.

Se encuentra al pie de acantilados escarpados y está rodeado de aguas de un intenso azul.

Ammoudi cuenta con varios restaurantes frente al mar donde se pueden disfrutar de mariscos frescos y platos típicos griegos.

Algunos de los más populares tienen terrazas al aire libre, lo que te permite disfrutar de la brisa marina mientras degustas una deliciosa comida.

Nosotras almorzamos en uno de ellos el típico gyros con una cervecita griega

En el puerto hay varios puestos y operadores que ofrecen excursiones en barco.

Pueden encontrar opciones para visitar la isla de Nea Kameni, donde hay un volcán activo, o hacer un tour por la caldera para explorar las aguas termales en la isla Palea Kameni. También suelen ofrecer paseos al atardecer, que son muy recomendados por la belleza del paisaje y tomar baños de barro en Ammoudi para una verdadera relajación y dicen que rejuvenecimiento.

Excursión a la isla de Nea Kameni

Nosotras tomamos la primera opción porque era la que primero nos ofrecieron y pensábamos que incluía el baño en aguas termales, pero no, solo fuimos a esta isla para recorrerla y ver el volcán.

Esta es la vista de cuando nos acercamos a la isla, es increíble lo azul del mar:

Voy a ser sincera: no llegué al volcán porque había que subir mucho y estaba muy caluroso. Realmente no tenía ganas, y mis compañeras tampoco, así que nos quedamos dando vueltas por la isla hasta que el resto del grupo regresó al barco.

Era un lugar extremadamente árido y rocoso; su belleza residía en las vistas al mar desde los acantilados.

Luego seguimos navegando e hicimos una parada en altamar para nadar.

Fue una travesía muy agradable, ya que el barco contaba con un bar y pasaban música.

El ambiente era alegre, y un par de elegantes muchachos italianos que viajaban con nosotros se pusieron a bailar “Macarena” en la proa.

Sin embargo, la excursión no fue lo que yo esperaba en cuanto a paisajes y experiencia, debido que a mí no me atrae tanto nadar en altamar, la isla en sí era demasiado árida para mi gusto y al volcán no llegué a verlo porque estaba muy cuesta arriba.

Creo que me hubiese gustado más visitar la isla Palea Kameni, para disfrutar de sus aguas termales.

Cuando regresamos al puerto, subimos a la ciudad en el teleférico, que ya venía incluido en el precio de la excursión.

Playa de Perissa

Llegamos a la playa de Perissa desde Fira en transporte público. La estación está cerca de la plaza principal de Fira.

Tomamos autobús de la compañía KTEL Santorini. Los autobuses salen con frecuencia desde Fira y el viaje dura aproximadamente 20 minutos. El costo es de alrededor de 2-3 euros.

Los billetes se pueden comprar en la taquilla de la estación o directamente al conductor.

Esta playa es de arena negra, formada por la actividad volcánica de la isla.

El paisaje es hermoso, con acantilados de fondo que se elevan sobre el mar. La playa ofrece reposeras y sombrillas disponibles para alquilar

Nosotras alquilamos una sombrilla con tres reposeras por 10 euros, ¡un precio muy conveniente!

Hay algunos bares y restaurantes cerca. Después de pasar el día en la playa nos sentamos en un barcito para comer los típicos gyros con una cerveza griega. No crean que solo nos alimentábamos de gyros, pero son tan ricos y económicos que en Grecia uno termina recurriendo a ellos más de una vez.

Playa Roja en Santorini

La Playa Roja de Santorini es una de las más icónicas de la isla, conocida por sus impresionantes acantilados de color rojo y negro que contrastan con el azul del mar Egeo.

Desde la estación de autobuses de Fira, hay que tomar un ómnibus que se dirija a Akrotiri y bajarse en esa parada.

Este es el pueblo más cercano a la playa. Después de bajar del autobús, hay que caminar aproximadamente 15-20 minutos.

La ruta es bastante directa y lleva por un camino que desciende hacia la playa.

La Playa Roja no es la más accesible en comparación con otras playas, ya que implica una caminata por un sendero que puede ser empinado y un poco rocoso, así que es recomendable llevar calzado cómodo y estar preparado para una caminata.

La bajada hacia la Playa Roja es un recorrido que, aunque no es extremadamente complicado, puede ser algo difícil para algunas personas.

El sendero está bien marcado, pero hay tramos de tierra suelta y algunas rocas.

A medida que nos acercamos a la playa, el paisaje se vuelve más impresionante, con vistas panorámicas del mar y los acantilados.

La playa en sí no tiene infraestructura; para comer y tomar algo hay kiosquitos y bares antes de la bajada.

Tampoco tiene reposeras ni sombrillas, es un lugar totalmente natural. Sin embargo, mucha gente va a pasar el día tomando sol en una lona y dándose un baño en el mar, lo mismo hicimos nosotras cuando ya estaba bajando el sol.

Oia

No podíamos dejar Santorini sin visitar Oia, ¡es una visita imprescindible! Desde allí salen las fotos más típicas que identifican a la isla. Oia es famosa por sus casas encaladas de blanco, techos azules y coloridos detalles que crean un hermoso contraste con el mar Egeo.


A las chicas que estén pensando en ir, no se olviden de llevar un vestido largo; ¡es un «must» sacarse fotos en esas calles blancas y azules con el vestido flameando al viento!

Las calles son estrechas y serpenteantes, llenas de boutiques, galerías de arte y cafés.

Es uno de los lugares más famosos del mundo para ver el atardecer. Cada tarde, turistas y locales se reúnen en los miradores para disfrutar de la vista mágica cuando el sol se hunde en el horizonte. Les debo las fotos porque, como dejamos esta actividad para el último día, no nos dio tiempo, ya que teníamos que ir al aeropuerto a tomar nuestro avión.

Oia también ofrece una rica experiencia cultural. Pueden explorar museos, iglesias pintorescas y disfrutar de la deliciosa gastronomía griega en los restaurantes locales.

Las calles van en pendiente y hay muchos escalones, lo que puede dificultar el acceso para personas con movilidad reducida.

. En esta zona también se encuentran los famosos hoteles cueva, ubicados en las terrazas, con jacuzzis que tienen vista al Egeo.

Sin embargo, muchas áreas son accesibles y hay caminos pavimentados que permiten disfrutar de la belleza del lugar

Un dato de color es que hay un local de hamburguesas cuyo dueño es fanático del fútbol y la cumbia de Argentina, además habla bastante bien español. Terminamos charlando un buen rato con él y después nos quedamos a comer mientras sonaban cumbia y cuarteto argentino. Por un momento, en medio de esas calles blancas y el mar Egeo de fondo, nos sentimos un poco en casa.

Después de cuatro días recorriendo la isla, mi impresión es que Santorini sí vale la pena. Es cierto que hay otras islas griegas con playas más espectaculares o menos turismo, pero Santorini tiene algo difícil de explicar: la combinación de los pueblos blancos colgados sobre la caldera, el azul intenso del mar y esa atmósfera tan particular que la hace inconfundible.

En cuanto a los precios, es verdad que tiene fama de ser una isla cara, pero todo depende mucho de la época del año y de la zona donde uno se aloje. Nosotras fuimos en octubre y encontramos alojamiento a muy buen precio, además de opciones de comida y transporte bastante accesibles.

Quizás no sea el lugar más auténtico de Grecia, pero sigue siendo uno de esos destinos que vale la pena conocer al menos una vez en la vida.

¿Te gustó este post?

Suscribite para recibir las nuevas entradas en tu mail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *