San Pablo, la vibrante metrópoli de Brasil, es un punto de tránsito fundamental para muchos viajeros, no solo por ser un hub de vuelos nacionales e internacionales, sino también por ser un excelente punto de partida hacia otros destinos en el continente y el mundo y donde además suelen encontrarse vuelos a muy buenos precios.
Al igual que muchas personas, yo veía a esta ciudad solo una escala antes de continuar el viaje. Sin embargo, la última vez decidí quedarme dos días y tuve la oportunidad de experimentar su esencia.
En este post no haré la típica enumeración de «lugares imprescindibles», mi intención no es hacer una guía de sitios turísticos, sino compartir mi vivencia personal.
Seguramente habrá muchos otros lugares por descubrir dentro de San Pablo, sólo quiero darles un pantallazo general de mi paso por esta ciudad y brindar ayuda para decidirse a quienes se cuestionan si vale la pena detenerse unos días en San Pablo o simplemente seguir su camino.
Como llegar desde la Rodoviária Tietê al centro de la ciudad
En esta ocasión, llegué a San Pablo en micro desde Paraty , como último punto de un viaje por Brasil. Llegamos a la terminal de ómnibus de San Pablo la Rodoviária Tietê.
Para llegar al centro de la ciudad donde se encontraba nuestro alojamiento, una de las opciones más rápidas y fáciles es tomar el metro.
La Rodoviária Tietê tiene una estación de metro justo en sus instalaciones, que corresponde a la Línea 1 Azul .
Desde la estación Tietê hasta nuestro alojamiento en centro de la ciudad, se puede tomar la línea en dirección a Jabaquara. El trayecto es directo y solo hay que viajar un par de estaciones hasta llegar a la estación República, donde se encuentra la plaza homónima.
En nuestro caso, como estábamos cansados y vimos en la app que no costaba mucho, preferimos pedir un Uber para ir más cómodos.
El viaje toma alrededor de 10 minutos
Alojamiento y comida en San Pablo
Mi base durante esta escapada fue un departamento que alquilé a través de Booking en el Tabas – Edifício União Continental
El lugar era moderno, con todo el confort necesario, vajillas, electrodomésticos de última generación, y una decoración minimalista que me encantó. Además, contaba con un balcón que daba a la calle, desde donde pude disfrutar del movimiento de la ciudad.
La zona de República es ideal para quienes buscan estar cerca de todo. Además de ser un excelente punto de partida para explorar la ciudad, está rodeada de negocios gastronómicos, especialmente de comida típica brasileña, ¡y a muy buen precio!
A nosotros nos vino de diez porque llegamos tarde alrededor de las 23 hs. y había un par de restaurantes abiertos en la cuadra de nuestro alojamiento que nos salvaron.
Comimos rico, barato y super abundante, de hecho no pudimos terminar nuestros platos, ideal para compartir.
Pedimos los típicos platos brasileños que son una combinación de carne (puede ser vacuna, de cardo o pollo), arroz o fideos, porotos, papas fritas y ensalada. Cada plato estaba alrededor de 10 reales y tranquilamente pueden comer dos personas.
A pesar de que terminamos cerca de la medianoche y era un día hábil, había grupos de amigos charlando animadamente, que se quedaron incluso después que nos fuimos.
República: Un barrio lleno de historia y vida
Nos alojamos a solo unas cuadras de la Plaza de la República, en el corazón de São Paulo.
Esta plaza es un punto de encuentro popular, con una gran fuente en el centro y árboles que aportan algo de frescura al lugar. Aunque siempre hay movimiento, también es común ver a algunas personas en situación de calle.

Desde ahí, es fácil llegar a la famosa esquina de Avenida Ipiranga y São João uno de los rincones más emblemáticos del barrio, inmortalizada por el cantante Caetano Veloso en su canción «Sampa». Esta área, que es un punto de encuentro para locales y turistas, tiene una vibra única, con una mezcla de lo tradicional y lo moderno.
La Avenida São João parece más una peatonal por la anchura de la calle y en ella se pueden encontrar cafés, restaurantes y tiendas que invitan a pasear sin apuro.

Otro de los atractivos que descubrí por la zona fue la calle 7 de abril, repleta de pequeños negocios y bares. Decidimos quedarnos allí por un rato tomando unas cervecitas, disfrutando de un ambiente relajado y, aunque era día de semana, había mucha gente haciendo lo mismo. ¡La ciudad nunca para!

Mercado Municipal de San Pablo: sabores típicos de Brasil
No podía dejar de visitar el Mercado Municipal, un lugar que es todo un ícono de San Pablo. Es el sitio perfecto para sumergirse en los sabores locales, donde los puestos ofrecen una gran variedad de frutas tropicales, carnes, pescados y, por supuesto, las famosas «mortadelas» (sándwiches con embutidos que son un manjar en la ciudad).

Entre los puestos del mercado había diversos restaurantes los cuales tenían precios más elevados que en el centro de la ciudad.

Tengo que decir que los vendedores son bastante insistentes, especialmente los que ofrecen frutas exóticas. Como no pudimos evadirlos terminamos comprando una gran cantidad que casi no llegamos a comer en tan pocos días, pero la calidad era excelente y estaban deliciosas.

Este mercado es ideal para comprar condimentos, frutos secos y otros productos típicos para llevar a casa.
Si bien el barrio donde se encuentra el mercado es muy comercial , repleto de gente, hasta un poco descuidado parecido a Once en Buenos Aires, el bullicio y el colorido ambiente de este mercado me hicieron sentir como parte de la vida cotidiana de San Pablo.

Para mí es un imprescindible si estás de paso.
Barrio japones y sushi
Otro de los planes que hicimos fue visitar el barrio chino, tomando el subte hasta la estación Liberdade.

Este barrio tiene una feria en una plaza donde se venden todo tipo de comidas callejeras, además de muchos negocios con productos de decoración, electrónica y, por supuesto, restaurantes japoneses.

Entramos en una pequeña galeria donde habia un estanque con peces muy bonitos.

A la hora del almuerzo no me resistí a entrar a un local de sushi
Pedí un combo el cual incluía una entrada con hongos salteados y unas empanaditas al vapor, dumpling o gyozas que, no sé bien la diferencia si algún lector la sabe puede compartirlo en los comentarios:

Luego el plato principal que simulaba un barco, estaba repleto de sushi de muchas variedades con una excelente calidad.

Por último unos temakis de salmón gigantes, que me los tuve que llevar porque ya no me entraba mas comida debido a que el combo era para dos personas y a mi compañero no le gusta el pescado crudo.
En el departamento los temakis fueron mi cena y estaban deliciosos.

Si te gustan las comidas asiáticas y hacer compras el barrio Liberdade es el lugar indicado.
Beco do Batman: arte urbano en San Pablo
Uno de los lugares más pintorescos de San Pablo es el Beco do Batman, un callejón donde las paredes están cubiertas de grandes murales de cómics.
Para llegar hasta allí tomamos el subte en la estación Plaza República y nos bajamos en Vila Madalena. Desde ahí, caminamos por la Rua Harmonia, una calle muy larga, con varias subidas y bajadas que si no tenes un calzado con agarre tenes que esforzarte para no resbalar.
Está llena de edificios de diferentes estilos. La zona tiene un ambiente bastante chic, con muchos bares y restaurantes.
Al pasar, notamos que los bares estaban casi vacíos, probablemente porque era un día de semana.
Después de unos minutos caminando, llegamos al Beco do Batman, un callejón famoso por su arte urbano.

El lugar tiene una onda bohemia, con paredes cubiertas de murales coloridos que le dan vida al espacio.

También hay pequeños puestos de artesanías y bares donde se puede tomar algo mientras se disfruta del arte, el día que fuimos era laboral por eso muchos negocios estaban cerrados y habia muy poca gente.
Como puede apreciarse había sólo uno pocos jóvenes sentados en la vereda conversando y bebiendo pero nos comentaron que los fines de semana, todo cambia: el lugar se llena de turistas y locales disfrutando de la buena onda del barrio.

¿Y la Avenida Paulista?
La Avenida Paulista es uno de los lugares más representativos de San Pablo. Aunque no tuvimos tiempo suficiente para recorrerla en su totalidad, pude ver su inmensa diversidad, con rascacielos, museos, teatros y centros comerciales. Es una avenida donde convergen la modernidad y la cultura. ¡Seguro que si regreso, la recorreré de punta a punta!

Yendo al aeropuerto de Guarulhos en subte y tren
Llegó el día de tomar nuestro vuelo de regreso.
Para ir al aeropuerto de Guarulhos desde el barrio República tomamos la Línea 3 (roja) del subte en dirección a Corinthians-Itaquera. Bajamos en la estación Brás, donde hicimos el transbordo hacia la línea 13 (Jade) de tren, que nos llevó directamente a destino.
La línea 13 tiene una estación dentro del aeropuerto llamada Estación Aeroporto.
En realidad nosotros nos bajamos enfrente del aeropuerto, para llegar a él había que cruzar una ruta, una particularidad que me gustó es que en la vereda había varios puestitos con comidas al paso y bebidas, a un precio significativamente menos que dentro del aeropuerto.
Para mi sorpresa en uno de ellos vendían acarajé bahiano, lo cual me hizo muy feliz porque hacia mucho que no probaba ese manjar.
El trayecto combinado entre subte y tren puede durar entre una hora y una hora y media.
Tengan en cuenta estos tiempos si van a aprovechar una escala dentro del mismo día para poder regresar en horario al aeropuerto
Conclusión: ¿Vale la pena hacer una escala en San Pablo?
En mi opinión hacer un recorrido por San Pablo durante una escala puede ser una opción interesante si se aprovecha bien el tiempo, pero no necesariamente es un destino turístico de «visita obligada» para quienes buscan principalmente belleza natural o playas.
La ciudad, arquitectónicamente, tiene un aire similar al de otras grandes urbes como Buenos Aires, con una mezcla de edificios modernos y antiguos, pero con un enfoque más marcado en lo moderno y contemporáneo.
Las calles no se ven tan limpias ni muy prolijas y hay bastante polución.
Sus avenidas anchas y grandes distancias, sumadas a un tráfico constante, pueden hacer que moverse de un lugar a otro sea un reto, a menos que se esté dispuesto a invertir tiempo o dinero en transporte.
San Pablo no es la típica ciudad a la que se puede recorrer caminando ya que hay grandes distancias de un punto a otro y en algún momento hay que recurrir a algún tipo de vehículo, por este motivo también es muy importante que si la van a visitar aprovechando una escala de avión, esta sea de un tiempo considerable.

Sin embargo, San Pablo tiene mucho que ofrecer en cuanto a actividad comercial, una amplia y accesible oferta gastronómica, y una gran variedad de bares y lugares donde pasar el rato. Para los amantes de la comida y la cultura brasileña, como es mi caso, la ciudad es un paraíso de sabores y una excelente opción para ir de compras, disfrutar de una buena comida, cervezas y la calidez de su gente.




