Este es el último post de la saga sobre los Lençóis Maranhenses. Primero vimos el increíble paisaje de dunas y lagunas en “Lençóis Maranhenses: el desierto de Brasil con lagunas turquesa que no parece real”, después recorrimos “Barreirinhas y Atins: puertas de entrada a los Lençóis Maranhenses”, y ahora llegó el turno de São Luís, la capital de Maranhão y la ciudad donde probablemente comience —y termine— tu viaje por esta región del nordeste brasileño.
Muchos viajeros pasan por São Luís solo porque acá está el principal aeropuerto del estado, pero después de haberme quedado varios días antes y después de visitar los Lençóis, puedo decir que vale muchísimo la pena dedicarle tiempo.
La capital maranhense mezcla arquitectura colonial, playas urbanas, mercados populares, música, gastronomía nordestina y una identidad cultural muy distinta al resto de Brasil. Además, si viajás en junio, coincidís con las famosas festas juninas, una de las épocas más vibrantes para conocer la ciudad.
En mi caso, incluso el clima terminó formando parte de la experiencia. Los primeros días todavía coincidieron con lluvias bastante intensas —algo relativamente común hasta mediados de junio— antes de seguir viaje hacia los Lençóis, donde recién después el tiempo empezó a mejorar.
Entre calles cubiertas de azulejos portugueses, noches de reggae y atardeceres frente al Atlántico, São Luís terminó siendo mucho más que una simple base para explorar Maranhão.
Recorrer el centro histórico de São Luís
El corazón histórico de São Luís fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y tiene más de 3.500 edificios coloniales de los siglos XVIII y XIX. Pero más allá del dato histórico, lo interesante es la atmósfera que tiene la ciudad.

No me pareció una ciudad colonial “perfecta” ni excesivamente restaurada. Muchas fachadas muestran el desgaste del tiempo, algunas casonas parecen suspendidas entre el abandono y la belleza, y justamente eso le da muchísima personalidad.
Caminar por el centro histórico con sus subidas y bajadas, iglesias barrocas, callecitas empedradas y los famosos azulejos portugueses que reflejan la luz del sol con tonos azules y turquesas.
La ciudad también cuenta con un paseo marítimo muy lindo
Las plazas del centro histórico de São Luís están rodeadas de antiguas construcciones coloniales, árboles enormes y ese desgaste encantador que tienen muchas ciudades del nordeste brasileño.
Una de las zonas más animadas es el Reviver, el sector más turístico y revitalizado del casco histórico, donde se concentran muchos bares, restaurantes, centros culturales y tiendas instaladas dentro de antiguos edificios coloniales.
En el video se puede ver la misma plaza que mostramos más arriba durante el día, pero ya de noche, con música sonando, gente conversando y los bares de alrededor llenos.
Especialmente al atardecer y por la noche, el ambiente cambia por completo: las mesas empiezan a llenarse, la música sale de los bares y las escalinatas se convierten en punto de encuentro para grupos de jóvenes que se quedan charlando y tomando algo al aire libre.
Hay desde bares sencillos con reggae sonando de fondo hasta restaurantes más modernos ubicados dentro de casarones restaurados. Es uno de esos lugares ideales para caminar sin demasiado plan y simplemente dejarse llevar por el movimiento de la ciudad.

Entre los puestos callejeros y pequeños locales también aparecen comidas típicas de Maranhão. Una de las que más me gustó fue el beiju recheado, una especie de panqueque hecho con tapioca hidratada.
Puede llevar distintos rellenos, como jamón y queso, pollo o carne. También es muy común comerlo solo en el desayuno, acompañado de café.

Durante el viaje lo probé varias veces, incluso casero, porque mi suegra preparó unos deliciosos cuando fuimos a visitarla. Recién hechos quedan suaves, livianos y muy distintos a cualquier panqueque tradicional.

Museos y cultura maranhense
Más allá de caminar por las calles coloniales, algunos museos ayudan a entender mejor la identidad cultural de Maranhão.
Visité el Museu de Arte Sacra, con entrada gratuita, donde se exhiben imágenes religiosas antiguas, relicarios y objetos litúrgicos que muestran la fuerte herencia portuguesa de la región.
También vale la pena entrar al Museu Histórico e Artístico do Maranhão (MHAM), ubicado dentro de un elegante palacete del siglo XIX. Sus ambientes conservan muebles y objetos originales que permiten imaginar cómo vivían las familias aristocráticas de la época colonial.
Otro espacio interesante es la Casa de Nhozinho, dedicada al artesanato y la cultura popular maranhense, con piezas tradicionales hechas por artesanos locales.
Playas urbanas y atardeceres sobre el Atlántico
Auque mucha gente no asocia a São Luís con playas, la ciudad tiene una extensa costanera urbana ideal para pasar la tarde.
Basta cruzar la Ponte Governador José Sarney para llegar a la zona costera, donde se suceden playas como São Marcos, Meio, Olho d’Água y Calhau. Varias líneas de colectivo conectan fácilmente el centro histórico con esta parte de la ciudad.
Yo elegí pasar el día en la Praia do Calhau. El paisaje es bien distinto al Caribe brasileño de aguas turquesas: acá el Atlántico tiene tonos más dorados y una costa rodeada de palmeras y arena amplia.
Muchas de las playas urbanas no son las mejores para bañarse por las corrientes y mareas, pero sí son perfectas para caminar, sentarse frente al mar o disfrutar de los bares y paradores.

Algunos ofrecen sombrillas y reposeras a cambio de consumir algo, así que aprovechamos para probar espetos de camarones, ostras frescas y queijo coalho asado, todo a precios muy accesibles.
Uno de los momentos más lindos fue volver en colectivo hacia el centro histórico al atardecer, viendo la costa iluminada por esa luz dorada del final del día.
Festas juninas y Bumba Meu Boi: la época más especial para visitar São Luís
Tuve la suerte de viajar en junio, cuando el nordeste brasileño celebra las famosas festas juninas.
Durante esas semanas, São Luís cambia completamente de ambiente. Las calles se llenan de banderines de colores, aparecen ferias gastronómicas y en las plazas hay música y espectáculos prácticamente todas las noches.
En el aire se mezclan aromas de maíz, coco, tapioca y comidas típicas, mientras los puestos callejeros venden dulces y platos regionales.
Uno de los eventos más importantes ocurre en la Praça Benedito Leite, donde se realizan presentaciones de Bumba Meu Boi, una tradición folclórica típica de Maranhão que combina música, danza y teatro para narrar la leyenda de un buey.
Pero las celebraciones no se limitan solo a los escenarios. Muchas calles del centro histórico también se llenan de música, grupos vestidos con trajes típicos y gente bailando alrededor de los tambores.
En algunos rincones vimos músicos calentando los instrumentos antes de las presentaciones, mientras alrededor ya empezaba a reunirse la gente. Todo el centro tenía un ambiente festivo muy difícil de explicar, como si durante junio la ciudad entera saliera a celebrar en la calle.

Más que un espectáculo turístico, se siente como una celebración profundamente popular y parte de la identidad local.
São Luís, la capital del reggae en Brasil
Uno de los datos más curiosos de la ciudad es que São Luís es considerada la capital del reggae en Brasil.
La influencia caribeña llegó hace décadas a través de las radios y terminó formando parte de la cultura local de una manera muy particular.
Por la noche, muchos bares pasan reggae casi exclusivamente, y algo que me llamó muchísimo la atención fue la manera en que se baila: en pareja, muy cerca, con un movimiento lento y relajado.
También existen las famosas radiolas, enormes fiestas populares con equipos de sonido gigantes donde la música literalmente hace vibrar el piso.
Es una faceta de São Luís que no esperaba encontrar y que le da todavía más personalidad a la ciudad.
Mercado Central: comidas típicas, castañas de cajú y souvenirs
Otro lugar interesante para recorrer es el Mercado Central de São Luís, donde se mezclan puestos de frutas amazónicas, especias, hierbas medicinales, pescados y artesanías locales.
Entre todas las cosas que vi, algo que me llamó muchísimo la atención fueron los camarones secos, un ingrediente visto en otros lugares de Brasil.
Se encuentran exhibidos enunos bolsones dentro del puestos y los venden por peso, sirviéndolos en pequeñas bolsitas para llevar.
Después pude probarlos de una manera mucho más casera, porque mi cuñada preparó una torta de camarão, un plato tradicional de la región que es una especie de tortilla hecha justamente con estos camarones secos.
También me explicó que, como se conservan en sal, antes de cocinarlos hay que dejarlos varias horas en remojo para quitarles el exceso y evitar que el plato quede demasiado salado.
Además de recorrerlo, el mercado también es un buen lugar para comprar ingredientes típicos de la región, productos locales y souvenirs para llevar.
Ahí se consiguen ingredientes típicos, artesanías y productos locales como el molho de pimenta, una salsa picante que queda muy buena para acompañar las comidas, además de castanhas de cajú a precios mucho más bajos que en otros comercios y especialmente que en Argentina.
Excursión a Alcântara
Si tenés al menos un día extra, desde São Luís podés hacer una excursión a Alcântara.

El trayecto se realiza en ferry y, al llegar, parece que el tiempo se hubiera detenido. El pueblo conserva ruinas de iglesias, calles empedradas y antiguas construcciones coloniales rodeadas de vegetación.
Después de recorrer el centro histórico, almorzamos en la Pousada Jacaré, un restaurante sencillo con comida típica nordestina muy rica. Probamos distintos platos con carnes, mariscos, arroz, farofa y ensaladas, todo en un ambiente muy tranquilo y rodeado de naturaleza.

Es un paseo muy distinto a los Lençóis Maranhenses, pero complementa muy bien el viaje por Maranhão.
Dónde alojarse en São Luís
Aunque también aprovechamos para visitar familiares durante el viaje, decidimos hospedarnos algunos días en hoteles para tener más independencia y movernos con tranquilidad por distintas zonas de la ciudad. Personalmente, incluso cuando tengo familia o conocidos cerca, siempre disfruto mucho de tener mi propio espacio durante los viajes.
Algo que me sorprendió muchísimo de São Luís fue lo accesibles que son los alojamientos en comparación con otras ciudades turísticas de Brasil.
Gracias a una promoción de Booking, pude alojarme por primera vez en un hotel cinco estrellas: el hermoso Hotel Luzeiros São Luís, ubicado frente al mar en el barrio Ponta do Farol.

El desayuno buffet era espectacular y uno de los más completos que probé en Brasil. Además de las opciones típicas, también preparaban platos calientes en el momento, como tapiocas rellenas (beiju), muy tradicionales en el nordeste brasileño.
Otro de los grandes atractivos del hotel era su enorme zona de piscina. Tenía distintos sectores rodeados de reposeras, pequeños puentes y vistas abiertas hacia el mar. Al atardecer, la luz sobre la costa hacía que el lugar se volviera todavía más lindo para relajarse después de recorrer la ciudad.
El hotel está ubicado frente a la playa de Olho d’Água. Aunque esta parte del mar no suele ser la más recomendada para bañarse por las corrientes y mareas, la vista al Atlántico y toda la costanera hacen que la ubicación sea igualmente muy agradable.

Y algo que sinceramente no esperaba encontrar era el gimnasio. No era el típico gym pequeño de hotel, sino un salón enorme, con máquinas modernas, aire acondicionado e instructores. Lo más impresionante eran los ventanales gigantes con vista directa al mar. Desde las caminadoras literalmente se veía la playa.
Normalmente no suelo ir al gimnasio cuando estoy de vacaciones. Pero este lugar me terminó tentando y fui varios días. Después de esos desayunos enormes, sentía que al menos necesitaba “aliviar la conciencia” un poco antes de pasar la tarde en la piscina 😄
Otro detalle que disfruté muchísimo fue el balcón de la habitación, que tenía una pequeña mesa con dos sillas y vista directa al mar. Al atardecer era el lugar perfecto para sentarse a tomar una cerveza y simplemente quedarse mirando la costa.

También me hospedé algunos días en un hotel ubicado en pleno centro histórico. La experiencia era completamente distinta: salir caminando directamente a las calles coloniales y sentir mucho más de cerca el ambiente histórico de la ciudad.
Hay opciones más económicas y convenientes en São Luís. Nosotros también nos alojamos un par de días en el Hotel e Pousada dos Leões: es un lugar sencillo, pero cumple con lo básico y, además, el desayuno está incluido en el precio y tiene bastante variedad considerando lo económico que es.
Los departamentos también son una muy buena opción de alojamiento; pueden encontrarlos en Booking y Trivago
Si volviera, probablemente combinaría ambas zonas otra vez: unos días junto al mar y otros en el casco histórico.
Después de los paisajes casi irreales de los Lençóis Maranhenses, São Luís fue una manera perfecta de terminar el viaje: caminando entre fachadas coloniales cubiertas de azulejos portugueses, tardes frente al Atlántico, mercados llenos de productos típicos y noches donde el reggae parece sonar en cada rincón de la ciudad.
Es de esos lugares que tal vez no siempre aparecen como protagonistas cuando uno planea un viaje por Brasil, pero que terminan dejando recuerdos muy especiales. Y si podés dedicarle algunos días, probablemente descubras que São Luís es mucho más que la puerta de entrada a los Lençóis Maranhenses.




