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¿Vale la pena Nápoles? Mitos, realidades y consejos para tu viaje

A menudo se describe a Nápoles como fea, sucia o insegura, así como también por otro lado se dice que es un paraíso gastronómico, mi experiencia no fue tan así, les iré contando por qué.

Desde mi punto de vista, Nápoles es un lugar vibrante, lleno de historia y belleza.

Como llegamos

Fuimos desde Roma en tren regional: partimos de la estación Termini y bajamos en Napoli Centrale.

Como llegamos de noche y llevábamos bastante equipaje, tomamos un taxi hasta nuestro alojamiento. De todos modos, la estación Napoli Centrale está muy bien ubicada, en una zona céntrica con muchas opciones de transporte público para quienes prefieran moverse por su cuenta.

También se puede llegar a Nápoles en avión o ferry, según el punto de partida..

Les recomiendo el buscador de Omio para comparar opciones de transporte, ver horarios y comprar los tickets online.

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Adonde nos alojamos

Alquilamos un departamento a través de Booking un lindo dúplex con todas las comodidades, donde podíamos prepararnos el desayuno o cocinarnos para no tener que ir siempre a un restaurant


En cuanto a la seguridad, viajamos tres chicas y nunca nos sentimos en peligro.

Llegamos de noche en tren al departamento que alquilamos, dejamos las cosas y a eso de las 23 hs. salimos a ver si encontrábamos algo para comer.

En ningún momento percibimos alguna situación amenazante, al contrario, nos brindaron información de donde había un lugar abierto para picotear algo.

Muchas veces llegábamos de nuestros paseos cuando oscurecía o íbamos a tomar algo por la noche a algún barcito y siempre nos sentimos seguras. En parte puede deberse a que el barrio donde nos alojamos, Chiaia, es bastante turístico y hay movimiento de gente hasta tarde.

Chiaia nos resultó un lugar muy agradable, con cierta sofisticación y encanto local a la vez, tiene variedad de bares y restaurantes, tiendas de lujo así como locales con precios muy accesibles, además de centros comerciales como el Centro Direzionale y el Galleria Umberto I.

Además, está bastante cerca del puerto, así que es un punto de partida excelente para explorar la ciudad y sus alrededores.

Qué hacer en Nápoles

Perderse por sus calles

Nápoles, es conocida por su tránsito caótico y sus calles estrechas, pero eso es parte de su encanto pintoresco. Las calles están llenas de vida y colores, con graffitis que cuentan historias y una profunda religiosidad que se refleja en altares dedicados a distintos santos y santas, que adornan las veredas. También se puede observar una gran devoción por la actriz Sophia Loren.

Visitar el Barrio Español

Un lugar que realmente capturó mi atención fue el Barrio Español, conocido por su vibrante vida callejera y su profundo amor por Diego Maradona. En cada esquina se siente la presencia del “Pelusa”, y es fascinante ver cómo la ciudad rinde homenaje a nuestro Diego. Las murallas llenas de grafitis y murales en su honor son prueba del impacto que Maradona dejó en la cultura local.

Recorrer Via Toledo

No se puede visitar Nápoles sin pasear por Vía Toledo, una de las principales calles comerciales de la ciudad. Es una calle animada, repleta de tiendas, cafés y edificios históricos e iglesias que reflejan la rica historia de la ciudad. Aunque puede ser un poco turística, el bullicio y la atmósfera vibrante son parte del encanto de la ciudad.

Nápoles Subterránea

Durante mi estancia, tuve la oportunidad de realizar una excursión fascinante a Nápoles Subterránea. Esta aventura te lleva a descender más de 136 escalones y adentrarte cuarenta metros bajo tierra para recorrer los antiguos pasillos que los griegos y posteriormente los romanos excavaron para construir acueductos subterráneos y cisternas. La excursión, que cuesta 10 euros y está disponible en inglés e italiano, ofrece una perspectiva increíble de la historia oculta de la ciudad.

Un aspecto a tener en cuenta es que para visitar la famosa iglesia de San Genaro, es recomendable reservar con anticipación a través de Internet. Yo intenté ir el mismo día y, lamentablemente, no pude entrar. Así que si están planeando visitar esta importante iglesia, asegúrense de hacerlo con tiempo.

Castel Dell´Ovo

Además, no se pueden perder el Castel dell’Ovo, una impresionante fortaleza medieval que ofrece vistas panorámicas de la bahía y una fascinante historia que se remonta a siglos atrás.

Plaza del Plesbicito

No podemos olvidar la Plaza del Plebiscito, uno de los lugares más emblemáticos de Nápoles. Esta vasta plaza es el corazón de la ciudad y está rodeada por edificios impresionantes como el Palacio Real y la Basílica de San Francisco de Paula. La Plaza del Plebiscito no solo es un lugar para pasear y admirar la arquitectura, sino que también es el escenario de eventos y celebraciones importantes.

Una curiosidad que noté es que muchos turistas intentan cruzar la plaza con los ojos cerrados, me puse a investigar el motivo y se remonta al reinado de la reina Margarita de Saboya, quien una vez por mes la posibilidad a un prisionero de liberarse si lograba llegar, con los ojos vendados, desde la puerta del Palacio Real hasta la otra punta de la plaza, debiendo hacerlo además pasando por entre las estatuas de Carlos III de Borbón y su hijo Ferdinando I, por eso hoy en día muchos siguen intentándolo.

Ir a Pompeya, Costa Amalfitana, Capri y otras islas

Una de las grandes ventajas de estar en Nápoles es su proximidad a otros lugares turísticos increíbles. Desde aquí, podes visitar las ruinas de Pompeya, explorar el majestuoso volcán Vesubio, recorrer la impresionante Costa Amalfitana o hacer una excursión a la hermosa isla de Capri. Todos estos destinos están a poca distancia en coche o en barco, lo que hace que Nápoles sea una base ideal para explorar la región.

Qué comer en Nápoles

En cuanto a la gastronomía, tengo que ser sincera: mi experiencia en Nápoles no fue tan espectacular como imaginaba. La ciudad es famosa por su comida, pero a mí los restaurantes me decepcionaron un poco.

Como ejemplo, les muestro la porción de gamberetti (camarones) que pedí en Osteria Don Maccarone, un restaurante del barrio Chiaia. Me costó 12 euros —un precio razonable—, pero en el plato vinieron solo tres camarones. Sí, tres. Les saqué una foto apenas me los sirvieron porque no podía creerlo. Para colmo, al cortarlos tenían un color negro bastante sospechoso, así que preferí no comerlos.

A una de mis compañeras le pasó algo similar: la milanesa que pidió era del tamaño de un nugget, acompañada por una ensalada mixta servida en un platito de postre. Lo mismo me ocurrió con las papas fritas que pedí después. La única que tuvo suerte fue nuestra tercera compañera, que ordenó spaghetti alla carbonara: estaban ricos y la porción era razonable.

Por eso, les recomiendo leer reseñas y buscar opiniones antes de elegir un restaurante. Yo no tuve suerte: las tres veces que fuimos a lugares al azar, ninguno valió la pena (salvo para contar la anécdota del que ya les mencioné).

De todos modos, no se puede visitar Nápoles sin probar algunos de sus clásicos callejeros: el delicioso babà —un postre esponjoso y empapado en almíbar—, la auténtica pizza napolitana (o su versión frita), y, por supuesto, un buen aperitivo italiano.

Conclusión

Nápoles es una ciudad que desafía las percepciones negativas que a menudo se tienen de ella. Con su mezcla de historia, cultura y una vibrante vida callejera, ofrece una experiencia única y enriquecedora. Así que, si alguna vez tienen la oportunidad de visitarla, les recomiendo que la descubran con una mente abierta y que disfruten todo lo que esta joya italiana tiene para ofrecer.
¡Hasta la próxima!

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