Guía completa desde Atenas: opciones de transporte, parada en el Canal de Corinto, alojamiento en Argassi y la excursión a la Playa del Naufragio y las Cuevas Azules.
Si alguna vez viste la foto de un barco encallado sobre una playa de arena blanca rodeada de enormes acantilados, seguramente era Navagio Beach. También es conocida mundialmente como la Playa del Naufragio.Mientras googleaba las distintas islas de Grecia para decidir cuál visitar, esa imagen aparecía una y otra vez.
Al final, fue la que terminó inclinando la balanza. Quería conocer ese lugar con mis propios ojos.


Conseguí un vuelo muy económico a Atenas saliendo desde Foz do Iguaçu. Si te interesa esta alternativa, te dejo el artículo donde cuento cómo encontrar vuelos baratos desde allí.
Como tenía pocos días disponibles antes de continuar viaje hacia Italia, decidí dedicar un par de días a Atenas. Además, aproveché el fin de semana para conocer una isla griega.
Y qué buena elección fue.Todavía hoy sigo diciendo lo mismo: nunca volví a encontrar un agua como la de Zakynthos. No era solo el color, de un azul increíble, sino también la transparencia, la temperatura cálida y esa sensación tan particular de flotar con muchísima facilidad. No sé si eran los minerales del agua o simplemente la magia del lugar, pero fue una experiencia completamente distinta a cualquier otra playa que haya conocido.
¿Dónde está Zakynthos?
Zakynthos, también conocida como Zante, es una isla del mar Jónico que forma parte del archipiélago de las Islas Jónicas, frente a la costa occidental de Grecia continental. Se encuentra al oeste del Peloponeso y al sur de la isla de Cefalonia.

Famosa por sus aguas transparentes, sus pequeñas localidades costeras y sus paisajes naturales, Zakynthos tiene como gran protagonista a Navagio Beach, la famosa Playa del Naufragio, una de las postales más reconocidas de Grecia.
En este artículo me voy a centrar especialmente en esta playa y en cómo llegar hasta ella, el motivo principal por el que elegí visitar la isla
Cómo llegar a Zakynthos desde Atenas
Zakynthos no está conectada directamente con Atenas por ferry, por lo que para llegar a la isla hay que combinar transporte terrestre con barco desde el puerto de Kyllini, o bien tomar un vuelo directo desde Atenas.
✈️ En avión desde Atenas
La opción más rápida es tomar un vuelo desde el Aeropuerto Internacional de Atenas (ATH) hasta el aeropuerto de Zakynthos (ZTH). El trayecto dura aproximadamente 1 hora, operado por aerolíneas locales como Olympic Air o Sky Express. En temporada alta los precios pueden subir bastante y conviene reservar con mucha anticipación.
🚌 En bus directo desde Atenas (KTEL Zakynthos) + ferry
Una de las opciones más sencillas si no querés manejar es tomar el autobús de la empresa KTEL Zakynthos que sale de la Terminal de Autobuses de Kifisou en Atenas.
Lo mejor de esta alternativa es que el autobús va directo hasta Kyllini y se sube con vos arriba del ferry, dejándote finalmente en la estación central de la isla. El tiempo total estimado es de unas 5 horas, incluyendo la hora de cruce en barco.
🚆 En tren desde Atenas + buses + ferry (Mi recorrido)
Otra posibilidad es combinar el tren con el ferry. En mi caso elegimos esta alternativa porque viajábamos con Eurail Pass. Queríamos aprovecharlo al máximo para recorrer parte de Grecia continental.
El recorrido real funciona mediante un billete integrado de la compañía ferroviaria Hellenic Train:
- Tren de cercanías (Proastiakos) desde Atenas hasta Kiato (donde se terminan las vías).
- Autobús de enlace de la misma empresa de tren desde Kiato hasta el centro de Patras.
- Autobús regional de la empresa KTEL desde Patras hasta el puerto de Kyllini.
- Ferry de la compañía Levante Ferries desde Kyllini hasta Zakynthos.

Aunque requiere hacer más transbordos y no es la opción más directa, el trayecto permite conocer otros lugares del camino, como Patras y el Canal de Corinto.
🚗 En auto desde Atenas + ferry
También es posible alquilar un auto en Atenas y conducir por la autopista Olimpia Odos hasta el puerto de Kyllini para cruzar con el vehículo en el ferry. Puede ser una excelente alternativa si tu idea es recorrer las playas de la isla con total libertad.
Mi experiencia viajando a Zakynthos en tren desde Atenas
Tren de Atenas a Patras
Como ya estaba recorriendo Grecia con un Eurail Pass, decidí aprovecharlo para empezar el viaje en tren. Sin embargo, acá viene el primer dato clave si estás planeando esta ruta: la vía del tren no llega directo a Patras. El viaje se hace en un combo de tren y autobús de la misma compañía ferroviaria (Hellenic Train), pero se conecta de forma muy fácil.
Primero tomamos el tren de cercanías (Proastiakos) desde Atenas hasta la estación de Kiato. El recorrido es muy lindo y, además, permite ver uno de los grandes atractivos de Grecia: el Canal de Corinto. Esta impresionante obra de ingeniería conecta el golfo de Corinto con el mar Egeo y separa el Peloponeso del resto del territorio continental.
Si viajás de día, vale la pena ir súper atento a la ventanilla unos diez minutos antes de llegar a Kiato. Eso sí: el cruce en tren dura apenas un par de segundos y es un pestañeo rapidísimo de roca y agua turquesa.
💡 Un tip si querés ver el canal de cerca: Si preferís bajarte a caminar por el puente peatonal y sacar fotos con calma, podés descender en la estación de tren de Corinto (Korinthos) y tomarte un taxi de 5 minutos hasta el canal. Es un planazo que se puede hacer perfectamente en el mismo día; solo tenés que salir temprano de Atenas y sincronizar bien los horarios de los siguientes trenes o buses para continuar hacia Patras por la tarde.

La odisea de Patras y el bus a Kyllini
Una vez en Patras, el autobús de la empresa de trenes nos dejó en el centro de la ciudad. Desde allí, nuestro siguiente objetivo era llegar a la terminal de autobuses regionales (KTEL) para tomar el micro que nos llevaría hasta Kyllini. Lo más complicado no fue el viaje en sí… sino adivinar dónde estaba la terminal. No es que la ciudad fuera un laberinto, sino que no había ningún tipo de señalización y la estación estaba mimetizada entre los edificios del centro urbano.
Empezamos a preguntar a los transeúntes hasta que una señora griega, al escucharnos decir «Kyllini», se acercó muy amablemente. Aunque no hablaba inglés, y mucho menos español, logramos entendernos a través de las señas, ese lenguaje universal que nunca falla.
💡Tip viajero: en las ciudades griegas medianas, las estaciones de KTEL no son grandes terminales como las que conocemos. Por el contrario, son locales comunes a pie de calle, casi invisibles para el turista. Son básicamente un negocito que no dice nada por fuera, con una ventanilla adentro, y donde los micros paran directamente sobre la vereda
La espera en el puerto de Patras
Cuando por fin encontramos la terminal nos llevamos otra sorpresa: el autobús acababa de salir y el siguiente recién partía cuatro horas después.
Como solo llevábamos un carry-on y una mochila cada uno, aprovechamos el imprevisto para caminar un poco por los alrededores de Patras, aunque encontramos casi todo cerrado. En ese momento pensamos que era feriado, pero después nos enteramos que los sábados a partir de las 15:00 o 15:30, el comercio tradicional en Grecia cierra por completo. Las calles se vuelven súper tranquilas y no queda nada abierto, salvo algún café.

La espera, por suerte, se hizo mucho más amena porque me puse a charlar con una chica austríaca que viajaba con sus hijos. Entre mi inglés básico y el de ella, hablamos de cosas del viaje, y así las cuatro horas pasaron un poco más rápido. El micro finalmente llegó, nos subimos y nos llevó directo al puerto de Kyllini.
Un consejo de oro: si elegís esta opción de ruta, tené muy en cuenta los horarios de los buses con anticipación. Coordinar bien los transbordos te va a salvar de clavarte una espera eterna como la nuestra en un sábado por la tarde. Pensándolo en frío, si hubiésemos sincronizado mejor los transportes, podríamos haber aprovechado esas cuatro horas muertas para bajarnos en la estación de Corinto, conocer el canal en serio y comer algo por ahí. Sinceramente, nuestro itinerario no fue el más práctico del mundo porque pasamos todo el día viajando, pero entre la belleza del camino y el haber aprovechado al máximo nuestro pase de tren, la aventura valió totalmente la pena.
Ferry de Kyllini a Zakynthos
Finalmente llegó el momento de embarcar.

El ferry nos sorprendió para bien. Era amplio, muy cómodo y contaba con cafetería, restaurante y distintos espacios para sentarse a disfrutar del viaje.

Nosotros aprovechamos para comprar algo para picar y brindar con unas cervezas mientras nos acercábamos a la isla. Después salimos a recorrer la cubierta para disfrutar de la brisa, el mar y las luces de la costa, que de a poco anunciaban nuestra llegada a Zakynthos.

Llegamos a Zakynthos cerca de las once de la noche. El puerto estaba lleno de gente y conseguir un taxi no era tan fácil, así que terminamos compartiendo uno con la familia austríaca que habíamos conocido durante la espera en Patras. Ellos se bajaron primero y nosotros seguimos unos minutos más hasta nuestro alojamiento en Argassi.
¿Dónde alojarse en Zakynthos? Mi experiencia en Argassi
Si estás planeando un viaje a esta isla y te abruma ver tantas zonas diferentes, te voy a contar cuál fue mi elección y por qué resultó ser un gran acierto logístico y económico.
Para mis dos noches en la isla, elegí el barrio de Argassi. Es una zona espectacular porque combina un ambiente residencial y súper tranquilo con una infraestructura comercial tremenda.

Está ubicada a solo 3 kilómetros al sur de Zakynthos Town (la capital), una distancia tan amigable que se puede llegar caminando perfectamente hasta el centro o la zona del puerto. Además, lo mejor que tiene Argassi es que casi todos sus hoteles y alojamientos tienen salida directa a la playa.

Pero si tengo que destacar algo que nos salvó la vida, fue un gran descubrimiento justo enfrente de nuestro hotel: un supermercado que funcionaba las 24 horas, literal. Era súper práctico y vendía absolutamente de todo: comidas hechas, perfumería, ropa y todos los accesorios de playa que te puedas imaginar. Aunque la zona está repleta de tabernas tradicionales y restaurantes hermosos, tener ese súper enfrente nos dio una libertad increíble para manejar nuestros tiempos en un itinerario tan corto.

Nuestro hotel: Castello Beach Hotel

El alojamiento lo busqué y reservé a través de Booking. Nos quedamos en el Castello Beach Hotel y la verdad es que lo súper recomiendo. Es un complejo tipo apart hotel con habitaciones comodísimas. Vienen equipadas con una minicocina, microondas, cafetera, vajilla y utensilios básicos. Por lo tanto, es una opción ideal para viajar en plena temporada alta sin gastar una fortuna. Además, tener cocina propia te permite ahorrar un montón en comidas.
Lo que más nos enamoró del lugar fue su balcón hacia la calle. El mar se veía un poco de costado y a lo lejos. Sin embargo, el espacio era tan agradable que se convirtió en nuestro rincón favorito de la estadía.
Como estuvimos solo dos noches y queríamos optimizar el presupuesto, no fuimos a restaurantes de la zona. En lugar de eso, comprábamos productos típicos en el supermercado 24 horas de enfrente. Nos armábamos tremendos desayunos y ensaladas griegas para comer en el balcón, acompañados de una buena cerveza local bien fría. Uno de esos pequeños lujos.

Además, el hotel tenía salida directa a la playa. Como se puede ver en la foto de abajo, la zona de la costa era realmente hermosa, rodeada de pinos grandes y sombrillas de paja. Desafortunadamente, por una cuestión de falta de tiempo en nuestro itinerario de solo dos días, no llegamos a usarla ni a meternos al mar ahí mismo. Sin embargo, saber que contábamos con ese espacio frente al agua le sumaba un valor enorme a la estadía.

Si querés chequear disponibilidad, ver fotos de las habitaciones o reservar tu estadía en la isla, podés ver los precios actualizados del Castello Beach Hotel en Booking desde acá.
Zakynthos Town: un paseo por la capital de la isla
La mayoría de los viajeros llega primero a Zakynthos Town (o simplemente Zante), la capital de la isla y el principal punto de partida de las excursiones hacia Navagio Beach. Ubicada sobre la costa este, combina un agradable paseo marítimo, plazas, restaurantes y pequeños comercios con una marcada influencia veneciana. Aunque gran parte de la ciudad fue reconstruida después del terremoto de 1953, conserva un ambiente muy animado, especialmente durante el verano.

Nosotros fuimos con el objetivo de comprar los tickets para la excursión a la Playa del Naufragio. Como todavía faltaba un buen rato para el embarque, aprovechamos para recorrer el paseo marítimo y conocer un poco la ciudad.

Mientras caminábamos, hubo un detalle que me llamó la atención: no había árboles. Con el implacable sol de agosto pegando de lleno y sin ningún lugar donde refugiarme del calor, tuve que salir corriendo a comprarme un sombrero para no quemarme viva.

Después de la caminata nos sentamos a almorzar en un restaurante frente al puerto. Ahí sí apareció un «árbol»… o algo parecido. Digamos que era un arbusto bastante optimista que intentaba dar un poco de sombra, aunque sin demasiado éxito.

Por suerte, la vista al mar y las montañas como telón de fondo, compensaba con creces el calor.

Nuestra visita fue breve, pero suficiente para recorrer el paseo marítimo, almorzar frente al puerto y conocer un poco el ambiente de la capital de la isla. Sin ser el gran atractivo de Zakynthos, resulta una parada agradable antes de embarcar rumbo a la verdadera protagonista del viaje: la Playa del Naufragio.
Excursión a la Playa del Naufragio (Navagio Beach) y las Cuevas Azules
Llegó finalmente el momento que nos había llevado hasta Zakynthos: la excursión a la Playa del Naufragio , también conocida como Navagio Beach o Shipwreck Beach.
Para hacer esta mítica excursión por libre, el procedimiento es bastante sencillo. Las agencias de turismo locales se encuentran concentradas en el centro de Zakynthos Town, especialmente en la zona del paseo marítimo y el puerto principal.
No hace falta reservar con meses de anticipación por internet. Nosotros compramos los pases directamente en una de esas oficinas frente a los muelles por 25 euros por persona. Las lanchas y barcos rápidos tienen salidas diarias durante la temporada de verano y el recorrido total dura aproximadamente unas tres horas.
Excursión en barco a Navagio Beach: qué llevar
Nos subimos a una embarcación bastante básica, sin ningún servicio extra ni venta de comida o bebida a bordo.

El ambiente de la lancha era súper alegre y joven, repleto de parejas y grupos de amigos. Rápidamente, pegamos muy buena onda con un grupo de italianos que venían de Nápoles.
Un detalle nos llamó la atención: muchos pasajeros llevaban sus propias conservadoras con comida y bebidas. Al principio pensamos que era porque en el tour no ofrecían nada de esto, pero después nos dimos cuenta de que había otro motivo.
La lancha tardó cerca de 45 minutos en rodear los imponentes acantilados de roca blanca. Al entrar a la bahía, el paisaje nos dejó completamente mudos. Había visto esa imagen muchas veces mientras investigaba las islas griegas, pero verla delante nuestro era otra cosa.
En el centro de la playa descansaba el viejo barco Panagiotis, oxidado y rodeado de arena blanca. A ambos lados se levantaban enormes paredes de roca y, frente a nosotros, aparecía ese mar de un azul tan intenso y transparente que parecía irreal.

Y ahí entendimos por qué todos llevaban sus propias provisiones: en Navagio Beach no hay ningún puesto de venta ni parador, por lo que conviene llevar agua y algo para comer.

Nosotros habíamos llevado apenas una botellita chica de agua cada uno y, para cuando llegamos, ya nos la habíamos terminado. Aunque, como suele pasar, siempre aparece alguien que encuentra la oportunidad de hacer negocio…
Una chica que venía en otro tour apareció con su propia conservadora llena de cervezas y aguas para vender a los turistas. A nosotros nos salvó su «emprendimiento»: gracias a ella pudimos hidratarnos y seguir disfrutando de la playa sin morir de sed. Entre risas, comentamos con mi marido que para la próxima podríamos hacer lo mismo y amortizar gastos, jeje.
Hasta hoy, nunca volví a encontrar un agua como la de Navagio Beach.
Lo primero que hice fue meterme al agua. Hasta ese momento había contemplado ese mar en fotos; recién ahí pude descubrir todo lo que una imagen no puede mostrar.
No era solamente el color. Era la transparencia, la temperatura y hasta la sensación al meterse: parecía que el cuerpo flotaba con mucha más facilidad. Además, debido a la alta concentración de azufre y minerales térmicos que brotan del fondo marino, el agua genera un efecto visual único que parece soltar un vapor o humo mágico sobre la superficie.

La mecánica del tour permite bajar a disfrutar de la playa durante unos 30 o 45 minutos. El problema es que Navagio suele estar bastante masificada en verano. Llegan varias embarcaciones al mismo tiempo y la pequeña playa puede llenarse rápidamente de turistas.

Por eso, hay un consejo que parece obvio pero no lo es tanto: prestá mucha atención a tu barco. Las embarcaciones se parecen muchísimo entre sí y, con tanta gente y movimiento, es fácil perderlo de vista.

Mientras nadábamos, además, levantábamos la mirada hacia los enormes acantilados y veíamos a gente haciendo parapente desde la parte superior. El mirador de Navagio también se puede visitar por tierra, llegando desde la localidad de Volimes por la ruta de montaña.

La desventura del día: ¡casi nos quedamos varados!
Por supuesto, si hay un viaje sin alguna anécdota, no sería un viaje mío.
Estábamos tan fascinados disfrutando del agua que perdimos completamente la noción del tiempo. En un momento levanté la vista y vi que nuestra lancha ya estaba alejándose de la orilla.

Empezamos a correr desesperados por la playa mientras hacíamos señas con los brazos.
Por suerte, los chicos napolitanos nos vieron desde la cubierta y alertaron a la tripulación para que frenaran los motores. Tuvimos que juntar todas nuestras mochilas a las apuradas y subirnos al barco mientras nuestros nuevos amigos nos recibían con sonrisitas irónicas y algunos comentarios en italiano que, por supuesto, no entendimos. Seguramente se estaban divirtiendo bastante a nuestra costa. 😂
Nadando en las Cuevas Azules y el misterio de Xigia Beach
El itinerario continuó navegando hacia las famosas Cuevas Azules (Blue Caves). Allí el capitán detuvo los motores en medio del mar para que los pasajeros pudieran saltar al agua.
Mi compañero no lo dudó ni un segundo y se tiró de un clavado.

Yo, en cambio, no tuve el valor de hacerlo. La verdad es que nunca fui una gran nadadora y alejarme del barco, sin tener dónde hacer pie, siempre me generó bastante estrés. Tiempo después me animé por primera vez a nadar en altamar, justamente en Angra dos Reis, pero en ese momento todavía no me atrevía.
Así que me quedé disfrutando de las Cuevas Azules desde la cubierta, aunque confieso que me dio un poquito de envidia ver a los demás nadando en esa agua increíblemente transparente.
Así que me quedé disfrutando de las Cuevas Azules desde la cubierta, aunque confieso que me dio un poquito de envidia ver a los demás nadando en esa agua increíblemente transparente. Y no era la primera vez que me quedaba mirando desde el barco: en Santorini, mis compañeras de viaje también se habían animado a tirarse al agua, mientras yo seguía firme en la cubierta.

De regreso al puerto, la lancha pasó navegando frente a Xigia Beach, aunque esta vez no realizamos una parada. Esta pequeña playa es famosa por sus aguas sulfurosas, provenientes de manantiales submarinos ricos en azufre y otros minerales. El contraste entre sus aguas y el paisaje rocoso que la rodea la convirtió en otro de los lugares que me quedaron pendientes de Zakynthos.

¿Vale la pena hacer la excursión a Navagio Beach?
Hacer esta excursión fue el broche de oro perfecto para una escapada intensa de 48 horas. Aunque el trayecto desde Atenas requirió coordinar trenes, transbordos de autobuses, un ferry y alguna que otra situación inesperada, llegar finalmente a Navagio Beach hizo que todo el recorrido valiera la pena.
Y sí, volvería a Zakynthos. No solo para repetir la excursión a la Playa del Naufragio —porque esa agua merece un segundo baño—, sino también para conocer otras playas, recorrer con más tiempo las distintas localidades de la isla y hacer algunas de las actividades que quedaron pendientes.
Por ejemplo, me hubiera encantado hacer un tour que combina varias cosas que no pude hacer: Tour VIP de día completo Shipwreck Blue Caves y vista superior, en la cual se puede acceder primero el mirador del Naufragio , desde lo alto de los acantilados, para contemplar Navagio desde arriba y tomar unas fotos espectaculares, luego bajar para disfrutar la famosa playa como vimos recién. El recorrido también incluye una parada en Xygia donde se puede tomar un baño en sus aguas sulfurosas, un olivo de 2.000 años y una degustación de aceite de oliva y vinos locales.
Y la otra excursión que me quedó me encantaría hacer es el Tour de 3 horas por la isla Marathonissi, cuevas Keri y avistamiento de tortugas, que recorre las cuevas de Keri y Marathonisi, conocida como la Isla de las Tortugas, en un barco con fondo de cristal.
Estas excursiones las pueden reservar a través de Booking a través de este enlace
Solo estuvimos un fin de semana, así que me fui con la sensación de haber conocido apenas una pequeña parte de la isla. Pero alcanzó para llevarme uno de esos paisajes que quedan grabados para siempre: el barco oxidado sobre la arena blanca, los enormes acantilados y ese azul imposible de Navagio Beach.




