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Salvador de Bahía: barrios y playas en la ciudad más afrobrasileña del nordeste

Salvador está en el nordeste de Brasil, asomada a la inmensa Bahía de Todos los Santos, y tiene una energía que se siente apenas bajás del avión.
Fue la primera capital del país, puerto clave durante la colonia y uno de los principales puntos de llegada de personas esclavizadas desde África. Esa historia dura explica mucho de lo que hoy la hace única: la música, la comida con dendê, el candomblé, la capoeira, las bahianas vestidas de blanco, el ritmo siempre un poco más intenso.
Pero, al mismo tiempo, es una ciudad de playa.
De mar caliente todo el año.
De kioscos, cerveza fría, arena y atardeceres largos.
Para entenderla mejor, me gusta imaginar un recorrido simple: bajar por la orla desde el norte hacia el centro histórico, como si la costa fuera contando la historia de Salvador de a poco.

🌴 Praia do Flamengo: para bajar un cambio

Muy cerca del aeropuerto aparece Flamengo, una zona más residencial, prolija y tranquila.

Casas bajas, calles silenciosas, vecinos paseando al atardecer. Las playas son largas, abiertas, con espacio de sobra.

Ideal para descansar: tirarte bajo una sombrilla, leer un rato y tomar un coco helado frente al mar.

Salvador de Bahia - Brasil - Flamengo
Flamengo – Salvador -BA

Es un buen lugar para alojarse si buscás calma, aunque está lejos del centro y de los barrios con más movida.

Desde acá podés trasladarte en transporte público, aunque es un poco largo el recorrido

Así que funciona perfecto si buscás calma… no tanto si querés tener “la esencia bahiana” a la vuelta de la esquina.

Otra opción para disfrutar de ambas cosas es alquilar un auto — en Discover Cars, por ejemplo, hay opciones con cancelación gratuita y seguro incluido — y así moverte con más libertad por la orla.

Itapuã: faro, atardeceres y sabor bahiano

Itapuã fue mi debilidad, ahí sí, aparece el Salvador que yo imaginaba.
IEs más desprolijo, más ruidoso, más vivo

Salvador de Bahia- Brasil _ Itapua

Las playas son grandes y más rústicas, con rocas que rompen la línea perfecta de arena.

Palmeras, barquitos y pescadores arreglando redes

En la arena circulan vendedores con el típico»queijo», (queso de vaca pinchado en un palito y asado en una pequeña parrilla de carbón portátil, con orégano o melaza), cangrejo y espetinhos o brochettes de camarón

En varios paradores te dan reposera y sombrilla con solo consumir algo. Y los platos del día —coxinhas, acarajé, pescados, carne de sol con farofa— cuestan mucho menos que en zonas turísticas.

Dato curioso que me encantó: las cervezas te las cuentan por las botellas vacías que van quedando al lado de tu reposera. Cero sistema digital. 100% playero.

En las calles cercanas —sobre todo en una especie de plazoleta con varios puestos— se arma el festival gastronómico: acarajé, mingau, cachaça, espetinhos, comida casera.

Es hermoso, pero no tan turístico: va mucha gente local, familias, amigos, grupos que pasan la tarde entera ahí.

El atardecer acá es famoso, y cuando baja el sol todo se vuelve dorado.

Salvador de Bahia - Brasil - Itapua

Lagoa do Abaeté

Lagoa do Abaeté – Salvador -Bahia – Brasil

A pocos minutos está la laguna de Abaeté, un espejo de agua verde rodeado de dunas blancas.

El contraste es rarísimo y hermoso: parece un pequeño desierto con palmeras.
Está un poco descuidada y muchos recomiendan ir acompañado y con precaución, pero aun así conserva una belleza muy especial, más salvaje que turística.

🌊 De Piatã a Jardim de Alah: la orla se vuelve más urbana

Le sigue Piatã, donde el paisaje se abre con playas amplias y hileras de cocoteros que sí parecen sacadas de una estampa clásica del nordeste. El mar suele ser cálido y agradable, y la franja de arena es larga, ideal para caminar o simplemente instalarse un rato frente al agua.

Más adelante aparece Patamares, con edificios residenciales frente al mar y una costanera más desarrollada.

Es una zona práctica para alojarse, algo más económica que otras áreas más turísticas y bastante bien conectada. Justamente por eso, acá es posible encontrar hoteles de categoría a precios más accesibles que en Barra u Ondina.

Yo me alojé en un hotel en el barrio de Patamares , con piscina, restaurante y un desayuno buffet muy completoa muy buen precio. Es una zona para tener en cuenta.

Un poco más hacia el sur se encuentra el Jardim de Alah, una franja verde junto al mar con palmeras, senderos y ciclovías.

Salvador de Bahía - Ciclovías en el barrio Jardim de Allah

Cuando baja la marea se forman sectores de agua más calma, y el paisaje combina arena, vegetación y mar en un mismo plano.

Es un buen punto de transición: desde acá la ciudad ya empieza a acercarse a los barrios más movidos como Rio Vermelho.

Orla marítima Bahia- Brasil, llegando al centro de Salvador

Rio Vermelho: noche, comida y fiesta popular

Más bohemio, más nocturno, con bares, música, restaurantes y mesas en la vereda. Es el barrio ideal para salir a cenar o tomar algo.

Acá está el famosísimo Acarajé da Dinha, un clásico de la ciudad donde siempre hay fila para probar uno de los mejores acarajés de Salvador. De esos puestos que ya son institución.

Acarajé da Dinha - Rio Vermelho - Salvador BA- Brasil

Y también es el barrio donde cada 2 de febrero se celebra la Festa de Iemanjá.
Desde temprano, miles de personas vestidas de blanco llevan flores, perfumes y cartas para ofrecerle al mar a Iemanjá, la orixá de las aguas.

Las barcas salen cargadas de ofrendas y la playa se llena de gente.

Es espiritual, sí… pero también popular: música, cerveza, puestos, turistas mezclados con vecinos. Mitad ritual, mitad fiesta callejera.

Atuendos en la fiesta de Iemanja y vendedores de cerveza


Muy Salvador.

Barra y Ondina: atardeceres, playa y el corazón del carnaval

Siguiendo por la avenida costera, después de Rio Vermelho aparece Ondina, una zona muy elegida para alojarse por su buena ubicación y hoteles frente al mar. Es un tramo urbano, con edificios altos mirando al océano y una orla amplia donde siempre hay movimiento.

Por acá pasa el famoso circuito Barra–Ondina del Carnaval de Salvador, del cual les hablé en este post. Durante esos días, toda esta avenida se transforma en una fiesta gigante con trios elétricos, música en vivo y gente bailando durante horas. Incluso fuera de temporada, caminar por acá sabiendo eso le da otra energía al lugar.

Ondina en carnaval - Salvador de Bahia - Brasil

Un poco más adelante está Barra, que combina lo mejor de los dos mundos: playas lindas e infraestructura urbana.

Vista aérea de Barra
Farol da Barra
Salvador de Bahía - Barra
Playa de Barra – Salvador BA

El atardecer en el Farol da Barra es un pequeño ritual diario, y la Praia do Porto da Barra es ideal para nadar.

Cuando baja el sol y afloja el calor, la costanera se llena de gente corriendo, caminando o andando en bici. Además, tenés supermercados, restaurantes y hasta el Shopping Barra, práctico para el día a día.

🏛️ Pelourinho: historia, música y calles que siempre suenan

El Pelourinho es el corazón histórico de Salvador y uno de esos lugares donde sentís que la ciudad late más fuerte.

Casas coloniales de colores, calles empedradas, iglesias barrocas llenas de dorado, balcones antiguos, música que aparece en cualquier esquina.

. Caminás dos cuadras y siempre hay algo: un grupo tocando tambores, una roda de capoeira, alguien bailando.

Pero no es solo una postal linda. Acá también está buena parte de la memoria afrobrasileña de la ciudad. Durante la colonia fue centro del comercio esclavista y hoy es símbolo de resistencia cultural.

Además, desde varios miradores y calles altas se abren vistas hermosas hacia la Bahía de Todos los Santos, con el mar asomando entre las iglesias y los techos coloniales. Es de esos lugares donde vale la pena frenar un segundo y mirar.

Si viajás en verano o en la previa del carnaval, hay un plan que me encantó: los ensaios.

Son ensayos abiertos de los blocos y grupos de percusión, como pequeños conciertos donde prueban repertorio antes del carnaval.y terminan siendo verdaderas fiestas: música en vivo, gente bailando cerveza en mano

El Pelô siempre tiene esa energía de plaza viva. De día para recorrer con calma. De noche para dejarte llevar por la música.

Elevador Lacerda y la conexión entre ciudad alta y ciudad baja

El Elevador Lacerda es mucho más que un medio de transporte: es el punto donde Salvador se divide —y se entiende— entre ciudad alta y ciudad baja.

En pocos segundos conecta el Pelourinho con la zona portuaria, pero lo mejor es la vista que regala desde arriba. Desde el mirador se abre la Bahía de Todos los Santos, con barcos, el puerto y el Mercado Modelo extendiéndose abajo.

Vale la pena subir o bajar aunque no lo necesites solo por esa panorámica.

🛍️ Mercado Modelo: artesanías y recuerdos frente al mar

A los pies del elevador está el Mercado Modelo, lleno de puestos de artesanías, recuerdos, cintitas del Bonfim y especias.

En la planta alta hay restaurantes con vista a la Bahía de Todos los Santos. Yo almorcé en el Camafeu de Oxóssi, un clásico de cocina bahiana donde podés probar platos típicos mirando el puerto y el movimiento de los barcos.

Restaurante Camafeu - Salvador de Bahia

La comida es sabrosa y bien condimentada, con ese uso generoso del dendê y las especias que le dan identidad a la gastronomía de Bahía. Vale la pena subir aunque sea para disfrutar esa vista.

Salvador de Bahía- donde comer

🧺 Mercado de São Joaquim: la Salvador cotidiana y popular

Muy distinto es el Mercado de São Joaquim, en la ciudad baja.

Menos prolijo, más ruidoso y absolutamente auténtico. Entre sus pasillos aparecen bolsas gigantes de castanhas de caju, botellas de aceite de dendê, leche de coco, pescado fresco, harina de mandioca y especias de todo tipo.

También hay puestos sencillos donde sirven moqueca casera o platos del día .

Comidas bahianas en el mercado de Sao Joaquim

Los precios suelen ser más bajos que en el centro, y el ambiente es completamente local. Si querés ver cómo compra y cocina Salvador en su vida diaria, o llevarte a tu casa un pedacito de los sabores de Bahía, este es el lugar.

🛳️ Ferries a Itaparica y las islas de la Bahía de Todos los Santos

Desde el Terminal Marítimo de São Joaquim, en la ciudad baja y muy cerca del Mercado de São Joaquim, salen los ferry-boat que cruzan la Bahía de Todos los Santos hacia islas como Ilha de Itaparica. El trayecto dura alrededor de una hora y ya el simple cruce, con la ciudad quedando atrás y el mar abierto adelante, se siente como una pequeña escapada dentro del viaje.

Muelle Isla de Itaparica- alvador-Bahia

⚓ Ribeira: playas pequeñas y ritmo más tranquilo

Más al sur aparece Ribeira, más barrial y relajado.

La costanera tiene pequeñas playas casi pegadas a la vereda, barquitos amarrados y bares simples donde sentarse a mirar la bahía. El paisaje es abierto y luminoso, con vistas amplias a la Bahía de Todos los Santos.

Acá también está la Sorveteria da Ribeira, famosa por sus helados de sabores brasileños como cajá o coco. Un clásico de la ciudad

⛪ Igreja do Senhor do Bonfim: uno de los símbolos espirituales de Salvador

Muy cerca se encuentra la Igreja do Senhor do Bonfim, uno de los símbolos más fuertes de Salvador.

La iglesia representa el sincretismo religioso tan presente en Bahía: para el catolicismo es el Señor do Bonfim; en el candomblé se lo asocia con Oxalá.

Las rejas están cubiertas por las famosas cintitas de colores atadas con tres nudos, uno por cada deseo. La tradición dice que cuando la cinta se desgasta y cae sola, el deseo se cumple.

El santuario también es digno de verse por dentro, casi siempre está lleno de turistas tomado fotos

Iglesia de Bomfim- alvador- Bahia

En una de sus habotaciones hay un libro donde cualquiera puede escribir pedidos o agradecimientos.

Interior Iglesia de Bomfim- Salvador-Bahia

Yo dejé los míos ahí. Y con el tiempo, todos se cumplieron.

El barrio de Bomfim también es muy pintoresco

Ladeira Porto da Lenha - Bomfim- alvador_Bahia

Después de recorrerla varias veces, entendí que Salvador no se explica: se vive. Está en el sonido de los tambores, en el olor a dendê, en el mar siempre presente y en esos detalles que aparecen cuando caminás sin mapa.

Yo volví más de una vez y siempre encontré algo distinto.
Si vas, contame qué barrio te atrapó más — y si ya estuviste, quiero saber qué rincón sumarías a este recorrido.

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