Hoteles, departamentos, residencias universitarias y hostales: qué conviene según el tipo de viaje
Si buscás en internet el promedio de precios de alojamientos en España en pleno verano —sobre todo en agosto—, la mayoría de las respuestas suelen ubicarse entre los 100 y 150 euros por noche. En este viaje gasté bastante menos sin resignar comodidad, a lo largo del post les voy a ir pasando los precios.
Estuve en España algo más de un mes, combinando trámites para la ciudadanía española con días de descanso. Recorrí sobre todo Madrid y el norte del país, zonas donde en temporada alta los precios suelen ser más elevados, así que organizar el presupuesto fue clave al momento de elegir alojamiento.
Había dos factores importantes en cada búsqueda: aire acondicionado y, siempre que se pudiera, cercanía al mar para aprovechar el verano.
Ourense fue la excepción, ya que allí debía alojarme sí o sí aunque no tuviera costa.
Mis condiciones no negociables eran claras: habitación y baño privados, heladera o minibar, buena ubicación cerca de transporte público y posibilidad de moverme caminando. Siempre que pude elegí departamentos; y si era hotel, al menos cafetera o pava eléctrica.
Con ese marco, a continuación les cuento dónde me alojé, cuánto pagué y qué tal fue cada experiencia.
🏨 Hoteles vs hostales
Durante el viaje también me alojé tanto en hoteles como en hostales. Aunque pueden sonar parecido no son lo mismo. Los hoteles suelen ocupar edificios completos y ofrecen más servicios y comodidades, con distintas categorías según su cantidad de estrellas. Los hostales, en cambio, suelen ser alojamientos más pequeños —a menudo ubicados en uno o dos pisos dentro de un edificio— con servicios más básicos, pero muchas veces con la gran ventaja de estar en zonas muy céntricas.
🏨 Hoteles con más o menos estrellas
Madrid – Hotel Porcel Ganivet
Este hotel fue una solución de emergencia que terminó siendo una muy buena experiencia. Me alojé una noche en pleno barrio de La Latina, después de no poder ingresar al departamento turístico que había reservado enfrente. Crucé la calle, pregunté si tenían disponibilidad y, por suerte, sí.
Es un hotel tres estrellas, aunque tranquilamente podría pasar por uno de mayor categoría. La habitación era amplia, moderna y muy bien equipada: aire acondicionado, caja de seguridad, minibar, pava eléctrica, escritorio cómodo
y un baño inmaculado y completo con secador de cabello.
También tenía piscina y solárium en la terraza, que no llegué a usar, y un desayuno buffet excelente.
El precio fue de 100 euros la noche, más caro de lo que tenía pensado gastar, pero entendí rápidamente que el nivel lo justificaba.
Chancelas – Hotel Chancelas
En Chancelas me alojé dos noches en este hotel de una estrella, reservando a través de Booking
Es atendido por sus propias dueñas, dos hermanas encantadoras.
No tenía minibar, cafetera ni pava eléctrica, tampoco piscina, pero sí aire acondicionado, wifi muy veloz, televisión y una limpieza impecable.
La habitación era muy cómoda, la cama excelente y además contaba con un pequeño escritorio, algo clave porque ese fin de semana tenía que entregar un trabajo de la maestría.
Además tenía un balcón amplio con vistas panorámicas.

El hotel está a pasos de una playa paradisíaca, y a 15 minutos caminando de Combarro, como cuento con más detalle en el post sobre Combarro y Chancelas.

No ofrecían desayuno buffet, sino a la carta, con precios accesibles y productos de excelente calidad: las tostadas con aceite de oliva, tomate y jamón serrano fueron memorables.

Pagué 140 euros por dos noches. No es baratísimo, pero considerando la ubicación, la tranquilidad y el contexto de pleno agosto, fue una muy buena elección. Volvería sin dudarlo, aunque la próxima llevaría una tetera portátil multiusos para hacerme unos mates o tes y mi Cafetera Portátil Espresso para unos cafecitos en la habitación .
🛏️ Hostales: cuando la ubicación manda
En España los hostales suelen ser alojamientos pequeños, muchas veces ubicados en uno o dos pisos dentro de un edificio, con habitaciones privadas y servicios más básicos que los de un hotel. En ciudades grandes y caras es bastante común encontrarlos en zonas céntricas, donde los hoteles suelen tener precios mucho más elevados..
En este viaje recurrí a los hostales en dos momentos muy puntuales, cuando la prioridad absoluta era estar bien ubicada y no tenía demasiado margen de elección.
Santander – Hostal La Mexicana
Santander es una ciudad cara y muy demandada en verano, y encontrar algo céntrico, accesible y que cumpliera con mis mínimos fue complicado. La opción que mejor se ajustó fue una habitación individual con baño privado en el Hostal La Mexicana, que elegí principalmente por su ubicación: estaba a solo 250 metros de la Catedral de Santander, adonde tenía que ir para buscar actas de bautismo, como cuento en otro post del blog.

Características del alojamiento
La habitación era extremadamente pequeña, con el espacio justo para la cama, una mesita y un placard chico. En mi caso había reservado una habitación individual; por las fotos, las dobles y triples parecían bastante más amplias. Si quieren ver como son pueden fijarse en este enlace
No tenía heladera ni aire acondicionado; se podía pedir un ventilador y un secador de pelo en recepción, cosa que hice. Me alojé dos noches por 190 euros, un precio que me pareció caro para lo que ofrecía, pero era, sinceramente, lo que había disponible en ese momento.
El hostal ofrecía desayuno por 8 euros, que tomé por comodidad. Era correcto, sin demasiada variedad, pero para mí es importante no tener que arreglarme para ir a desayunar apenas me levanto porque estoy muy dormid.a Y mucho menos si tengo tramites a la mañana.
A pesar de ser pleno verano, con el ventilador estuve bien. En esa zona, por la noche refresca bastante, tanto que más de una vez lo apagué porque me daba frío. Fue, sin dudas, el alojamiento que menos me gustó del viaje, pero cumplió con lo esencial: privacidad, una ubicación práctica para moverme y hacer gestiones, y un trato muy amable del personal.
Ubicación
Entre trámite y trámite, también aproveché para recorrer Santander, una ciudad elegante y hermosa.
Madrid: Hostal Carmen-Gran Vía
El otro hostal fue en Madrid, en mis últimas horas en España antes de tomar el vuelo de regreso, como les conté en el post «Tres días en Madrid de compras y tapas».
Ya conocía y me había gustado mucho el barrio de La Latina, pero esta vez no tenía tiempo ni ganas de traslados, así que la prioridad era estar en pleno centro. Para que fuera accesible, el sacrificio volvió a ser el tipo de alojamiento.
Características del alojamiento
Me alojé en el Hostal Carmen La Gran Vía, por una noche, por 76 euros. Está ubicado en un tercer piso, con un solo ascensor que siempre estaba ocupado. Al día siguiente, con el taxi esperando para ir al aeropuerto y yo cargada de equipaje, bajar fue toda una odisea: entre la cantidad de gente y el tamaño del ascensor, se me hizo eterno.
Las habitaciones, como suele pasar en los hostales, eran muy reducidas: la cama ocupa casi todo y queda poco espacio para moverse. Sin embargo, a diferencia del de Santander, este estaba mucho mejor equipado: tenía aire acondicionado, cafetera, pava eléctrica y minibar, lo cual marca una diferencia enorme, aunque sea para una sola noche.
También ofrecían desayuno a la carta, bastante bueno, con varias opciones: comidas calientes (que fue lo que yo pedí), además de croissants, tostadas y sándwiches. Lo sirven en el último piso, donde hay una agradable terraza con vistas a la ciudad. Acá les dejo una foto del desayuno que elegí y otra de la vista desde mi ventana.
Ubicación
La gran estrella, sin dudas, es la ubicación: estar sobre la Gran Vía, con todo a pasos, es impagable cuando estas corto de tiempo.
Para una noche puntual y con ese objetivo, fue una muy buena elección.
🏠 Departamentos turísticos vs departamentos particulares
Durante el viaje también probé dos tipos de departamentos parecidos pero diferentes: los departamentos turísticos, que suelen estar dentro de edificios pensados para alquileres temporarios, y los departamentos particulares, que forman parte de edificios residenciales y se alquilan a través de plataformas como Airbnb o Booking.
Departamentos turísticos
Apartamentos La Latina – Madrid
Mi experiencia con los departamentos turísticos fue en Madrid, donde me alojé tres noches en Apartamentos La Latina, que reservé a través de Booking.
Se trata de un edificio moderno organizado exclusivamente para alquileres temporarios. El acceso era totalmente automático mediante códigos —sin recepción permanente— y el lugar contaba con varias zonas comunes, como una cocina compartida muy bien equipada de la cual les dejo video más abajo, sala de estar con sillones y televisión, un pequeño patio interno y un lavadero. También había máquinas expendedoras, algo práctico cuando uno llega tarde o necesita resolver algo rápido.
El departamento
Era un monoambiente luminoso y muy bien aprovechado: cama cómoda, baño privado, placard amplio, escritorio, minibar, aire acondicionado y un gran ventanal que daba a la calle. Todo estaba prácticamente nuevo y en muy buen estado.
Lo único a tener en cuenta es que, al no haber recepción, si surge algún problema hay que resolverlo por cuenta propia o contactar al anfitrión a distancia. De hecho, una pareja también tuvo dificultades con el código de acceso y terminamos descifrándolo entre todos siguiendo las instrucciones.
En relación precio, ubicación y comodidad, este tipo de departamentos puede ser una opción muy interesante para alojarse en ciudades grandes como Madrid.
Les dejo un video del departamento por si lo quieren ver en Youtube:
Para chequear disponibilidad y precios enlace aquí
Ubicación
La ubicación también resultó muy conveniente. Estaba en el barrio de La Latina, una zona con mucho movimiento, bares de tapas y varios supermercados cerca. Caminando se llega en pocos minutos a lugares muy turísticos como Plaza Mayor, el Mercado de San Miguel y parte del centro histórico, y además tenía estaciones de metro relativamente cerca para moverse por la ciudad, como les conté también en mi post sobre Madrid.
El precio fue 145 euros por tres noches, es decir menos de 50 euros por noche, algo difícil de encontrar en Madrid en pleno agosto.
Departamentos particulares
Durante el resto del viaje me alojé en departamentos particulares, dentro de edificios residenciales comunes, que voy a ir contando a continuación.
Vigo –Centrico Apartamento – Airnb
Elegí este departamento en Vigo por una razón bastante práctica: necesitaba hacer tiempo antes de retomar los trámites en Ourense y, de paso, escapar del calor intenso que suele hacer allí en verano. Buscaba un lugar cómodo donde quedarme varios días, avanzar con el posgrado, escribir para el blog y, sobre todo, aprovechar el verano haciendo un poco de playa.
Al principio pensé en ir a O Grove o Sanxenxo, dos destinos muy conocidos por sus playas, pero los precios rondaban los 1000 € la semana, algo excesivo considerando que el viaje seguía centrado en la ciudadanía española y el presupuesto era ajustado. Comparando en varias plataformas (Trivago ayuda mucho), encontré este departamento en Vigo por 500 €, bien ubicado y con opiniones mixtas. No tenía aire acondicionado, solo ventilador, pero el precio y la supuesta ubicación “a pasos del paseo marítimo” me convencieron, porque en ese momento mi idea era aprovechar el verano haciendo playa.
Con el tiempo comprobé que en Vigo el aire acondicionado no era tan necesario como pensaba: el clima es más suave por la cercanía del mar y por la noche refresca bastante. Después de los primeros días, prácticamente ni usé el ventilador.
Ubicación
La ubicación fue uno de sus puntos fuertes: estaba a tres cuadras de la estación intermodal, cerca de El Corte Inglés, con un supermercado enfrente, bares en la misma manzana y un Mercadona a pocas cuadras. Era un lugar muy práctico para descansar, trabajar, lavar ropa y reorganizar el viaje.
Eso sí, como ya me había pasado en Bilbao, el mapa engaña un poco: “a pasos del paseo marítimo” en realidad eran unos 30 minutos caminando. Y ese paseo, para colmo, es el puerto, no una playa… que era justamente lo que yo estaba buscando.
Desde ese mismo puerto salen ferries hacia distintos puntos de la ría, así que al menos había formas relativamente rápidas de acercarse al mar. También está la playa de Samil, a unos 15 minutos en colectivo.
Además, Vigo fue una ciudad que me sorprendió gratamente por su belleza, su organización y lo agradable que resulta para moverse a pie, algo que voy a contar con más detalle más adelante.
El Departamento
Fue un acierto total: cómodo, con wifi rápido, Smart TV, lavarropas y mi querida Nespresso. Los anfitriones, un diez: el ventilador se rompió el primer día y al siguiente ya lo habían reemplazado.
Les dejo el video del departamento por si lo quieren chusmear y este link para ver la disponibilidad:
Ourense – Estudio muy luminoso en corazón del tapeo
Me alojé en este departamento del 1 al 10 de septiembre, cuando volví de Vigo para seguir con los trámites de ciudadanía. Como iba a quedarme varios días, elegí un departamento completo, mucho más práctico para estadías largas.
Mis días eran bastante rutinarios: por la mañana iba al Archivo Diocesano a buscar la fe de bautismo de mi bisabuelo y por la tarde salía a recorrer la ciudad.
Lo encontré en Booking y me ganó con su descripción: “en plena zona de tapas”. Y sí, estaba justo en el corazón del casco histórico, rodeado de bares, calles empedradas y pequeñas plazas con aire antiguo, de esas que aparecen de repente entre iglesias y fachadas de piedra.
El departamento
Era un verdadero chiche: edificio antiguo de piedra, ventanales enormes, cocina completa, aire acondicionado y todo renovado. Además, el precio fue un hallazgo: 534 € por diez días en pleno centro.
Acá les dejo un video para que lo comprueben con sus propios ojos y si les interesa ver precios y disponiblilidad pueden fijarse en este link
A comienzos de septiembre el calor ya aflojaba, así que casi no usé el aire.
Ubicación
La ubicación era ideal: cerca de tiendas, supermercados y a unos 20 min del Puente Romano y las termas de As Burgas.
Eso sí, estar en la zona de tapas tiene su lado B: calles angostas, mucho movimiento y ruido hasta tarde, algo incómodo si uno necesita madrugar (como yo, que tenía que ir al Archivo temprano).
Aun así, el balance fue súper positivo. Cómodo, bien ubicado y con toda la independencia que necesitaba para mis días en Ourense.
Además de hoteles, hostales y departamentos, durante el viaje también descubrí otra alternativa de alojamiento que no tenía en el radar.
🎓 Residencias universitarias: una alternativa inesperada
Una de las grandes sorpresas del viaje fue descubrir que muchas residencias universitarias en España se alquilan al público general durante el verano, incluso si no sos estudiante.
Durante este viaje me alojé en dos: una en Bilbao, donde pasé dos noches por 153 €, y otra en Ourense, donde me quedé seis noches por 335 €. En ambos casos tuve habitación privada, escritorio para trabajar, wifi muy rápido y acceso a espacios comunes como gimnasio o salas de estudio.
En relación precio-comodidad fueron una de las opciones más interesantes del viaje, especialmente para estadías de varios días.
Como el tema da para bastante más, lo expliqué en detalle en este artículo:
👉 Residencias universitarias en España como alojamiento turístico (sin ser estudiante)
Conclusión
A lo largo de este viaje fui probando distintos tipos de alojamiento: hoteles, hostales, departamentos turísticos, departamentos particulares y residencias universitarias. Cada uno tuvo su lógica según el momento del viaje, la ciudad y lo que necesitaba en ese tramo.
Durante algo más de un mes en España (del 8 de agosto al 11 de septiembre) gasté en total 1940 euros en alojamiento. Si uno toma como referencia los precios que suelen aparecer cuando se busca cuánto cuesta alojarse en España en pleno verano —entre 100 y 150 euros por noche— el gasto total de un viaje similar podría acercarse fácilmente a los 4000 o 4500 euros.
Gran parte de la diferencia estuvo en combinar distintos tipos de alojamiento y en aceptar resignar algunas variables que no eran tan fundamentales. En mi caso, por ejemplo, no siempre estuve en primera línea de playa y en algunos lugares terminé comprobando que el aire acondicionado no era tan imprescindible como pensaba al principio.
Si estás planificando un viaje por España, ojalá este recorrido por mis alojamientos te sirva para comparar opciones y encontrar la que mejor se adapte a tu forma de viajar.
Porque ahorrar en alojamiento no necesariamente significa terminar en una habitación compartida con veinte personas ni renunciar a tener baño propio. Negociando algunas variables y priorizando otras también es posible viajar con mucho confort sin gastar una fortuna.
Vale aclarar que los precios mencionados corresponden a mi viaje entre agosto y septiembre de 2025. Desde entonces pueden haber cambiado —de hecho, al revisar nuevamente algunos alojamientos vi que en ciertos casos estaban más altos—. Los precios del alojamiento suelen fluctuar bastante según la temporada, la demanda y las promociones puntuales de cada plataforma, por lo que siempre conviene comparar y probar distintas opciones antes de reservar, (para esto es muy útil fijarse en Trivago).
Aun así, este recorrido da un pantallazo bastante realista de los tipos de alojamiento que se pueden encontrar y de los rangos de precios aproximados.
Porque muchas veces el alojamiento no es solo un lugar donde dormir, sino también parte de la experiencia del viaje.




